El Real Madrid se despidió este jueves de la Copa del Rey, diciendo adiós definitivamente a la posibilidad -que ya de por sí se antojaba remota- de levantar el triplete esta temporada.

Un Real Madrid gris, que depende demasiado de ciertos jugadores y que apenas tiene recursos se deshizo ante un Athletic con las cosas muy claras, la ilusión a flor de piel y la actitud correcta. 

Los de Ancelotti, con un Vinícius exhausto tras vestirse de blanco menos de 48 después de hacerlo con Brasil y la ausencia de Benzema, se dieron de bruces con la escasez de recursos arriba, agravada por la eterna sensación de que el Madrid tiene el mismo equipo desde hace 10 años. Pese a todo, la caída copera tuvo también alguna buena noticia. 

Los cinco pecados del Madrid en San Mamés

Recursos desaprovechados. Carlo Anceotti alineó de inicio a Rodrygo y Vinícius, que habían disputado menos de 48 antes sus compromisos con la selección, a Casemiro -que no jugó pero viajó- y a Militao, el único justificado por su regreso prematuro a Madrid. El delantero estrella del equipo blanco estaba visiblemente fundido y apenas aportó; Rodrygo no estaba en plenas condiciones de tirar del carro y el centrocampista que completa la CMK no tuvo, de largo, su día. Cuesta entender por qué futbolistas como Jovic -sobre todo en ausencia de Benzema- o Ceballos no tienen ni media oportunidad cuando el equipo pide a gritos rotaciones para compensar el desgaste. 
La solución es Isco. O eso cree el técnico italiano, que confía plenamente en el malagueño como revulsivo principal. Cuando uno echa la vista al banquillo del Madrid tiene la continua sensación de llevar viviendo en un bucle seis años. Y, tirando de honestidad y siendo justos, la mayoría son jugadores artífices de gloria en otros tiempos, pero urge una renovación y más valentía. 
Los parches en defensa. Lucas Vázquez le funcionó bien a Zidane cuando tuvo que reconvertirse en lateral derecho, pero las lesiones en la zaga están poniendo sobre la mesa unas carencias que sólo cubren con nota Alaba y Militao. 
Asensio. Un caso parecido al de Isco. El mallorquín tiene ese poder de callar bocas cuando más cuestionado está, no fue ayer el caso. De vez en cuando despliega su genialidad y arregla los problemas, pero jugárselo todo a Asensio en un partido en el que la lentitud y la paciencia es tu leitmotiv para ganar tiempo no parece la solución más adecuada.
Los cambios, para la prórroga. Al término del encuentro, Ancelotti dejó entrever que tenía en mete cambios para el tiempo extra. El gol de la victoria del Athletic llegó en el 88. En el fútbol, Carletto, cada minuto cuenta. 

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…Y la buena noticia

La mejor noticia del Madrid en San Mamés volvió a ser Militao. El central se ha ganado la titularidad a perpetuidad y, aunque en ocasiones parece perder el chip y comete errores flagrantes -ante el Athletic no fue el caso- está claro que el Madrid ha encontrado el defensa que necesitaba, junto a un Alaba que es, sin ninguna duda, el mayor seguro blanco junto a Courtois.

El líder de la Liga cuenta con un cómodo colchón en la competición doméstica y sería una catástrofe que se le escapara, pero en los meses decisivos de la temporada Ancelotti deberá darle una vuelta a su cerrazón y hacer de la valentía una de sus armas. De lo contrario, el colchón de puntos servirá, pero no será San Petersburgo escenario de ninguna gloria blanca.