Los tentáculos en el mundo del caso de espionaje Pegasus

Los tentáculos en el mundo del caso de espionaje Pegasus

El escándalo que se ha levantado en España por el espionaje del programa Pegasus ha puesto de manifiesto que este no es el único país donde se han rastreado teléfonos y comunicaciones de políticos. Aún no ha cesado la molestia de los líderes independentistas de Cataluña que fueron espiados por un programa que solo se vende a gobiernos e instituciones oficiales. Hay perplejidad dentro del Ejecutivo por las intervenciones que sufrieron los teléfonos de algunos de sus miembros, como el presidente Pedro Sánchez y la ministra de Defensa.

(Lea también: Espionaje: los casos de famosos víctimas de Pegasus).

Las explicaciones que ha ofrecido el Centro Nacional de Inteligencia, la entidad gubernamental encargada de la seguridad nacional, no convencen. Esta semana compareció ante el Congreso su directora, Paz Esteban, pero lejos de calmar las aguas, su continuidad en el cargo quedó en duda. Y siguen las fricciones entre los socios del gobierno: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los independentistas cuyos teléfonos fueron espiados. Algunos incluso han puesto en duda que Sánchez pueda terminar la legislatura.

Las explicaciones que ha ofrecido el Centro Nacional de Inteligencia, la entidad gubernamental encargada de la seguridad nacional, no convencen. Esta semana compareció ante el Congreso su directora, Paz Esteban, pero lejos de calmar las aguas, su continuidad en el cargo quedó en duda. Y siguen las fricciones entre los socios del gobierno: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los independentistas cuyos teléfonos fueron espiados. Algunos incluso han puesto en duda que Sánchez pueda terminar la legislatura.

Informes de otros países

El descubrimiento de que el celular de Sánchez había sido objeto de espionaje encendió las alarmas en el Reino Unido, donde de inmediato analizaron los del primer ministro, Boris Johnson

El revuelo en España ha encendido las alarmas en otros países, donde se ha puesto de manifiesto que también han sido víctimas de Pegasus, un programa israelí del grupo NSO, capaz de extraer los contenidos de un teléfono y acceder a sus textos y fotos, así como de activar el micrófono y la cámara, con lo cual puede realizar una vigilancia en directo.

Se usa, sobre todo, en la búsqueda de criminales, aunque regímenes totalitarios también lo aprovechan para combatir la disidencia.

De hecho, Aministía Internacional y Citizen Lab (el instituto de la Universidad de Toronto que advirtió sobre lo que ya se llama el Catalangate) han denunciado que Pegasus se ha utilizado en teléfonos de políticos, activistas y disidentes en Estados represivos. Y Forensic Architecture, un grupo de investigación de la Universidad de Londres, relaciona este programa con 300 actos de violencia física. The New Yorker informa que se ha usado para perfilar a miembros que se oponen al gobierno de Ruanda y a periodistas que denuncian la corrupción en El Salvador.

En México se descubrió en los aparatos de gente cercana al reportero Javier Valdez Cárdenas, al que mataron por sus investigaciones a los carteles de la droga. Lo mismo sucedió con el entorno del asesinado periodista Jamal Khashoggi, crítico del régimen de Arabia Saudita. De acuerdo con la publicación norteamericana, Pegasus se ha utilizado al menos en 45 países y este o herramientas similares han sido adquiridos por agencias estatales en los Estados Unidos y Europa.

En julio de 2021 se dio a conocer el Proyecto Pegasus, una investigación adelantada por un consorcio de 17 medios de comunicación de diez países. La conclusión a la que llegó es que habían sido intervenidos los teléfonos de al menos 180 periodistas en veinte naciones por mínimo diez clientes de NSO.

“Estos gobiernos clientes oscilan en una gama que va desde autócratas (Baréin, Marruecos y Arabia Saudita) hasta demócratas (México e India), y alcanzan a todo el mundo, desde Hungría y Azerbayán en Europa hasta Togo y Ruanda en África”, explica el informe.

Vuelta al mundo

El descubrimiento de que el celular de Sánchez había sido objeto de espionaje encendió las alarmas en el Reino Unido, donde de inmediato analizaron los del primer ministro, Boris Johnson, varios de sus ministros y personal del Ministerio de Relaciones Exteriores. Un vocero del gobierno aseguró que no comentarían asuntos de la seguridad nacional y no informó los resultados.

En Alemania, en septiembre del año pasado, el gobierno admitió que la policía federal había empleado el programa Pegasus en un “número limitado de casos” y que habían inutilizado algunas de sus funciones para limitar el alcance. Los opositores a Angela Merkel, entonces canciller, pidieron explicaciones, que no llegaron.

La Oficina Central Anticorrupción del gobierno de Polonia adquirió Pegasus en 2017, según se supo hace poco. El asistente y el padre del senador de la oposición, Krzysztof Brejza, recibieron en sus teléfonos mensajes identificados con el sistema de Pegasus. En enero de este año el Senado comenzó una investigación al respecto, que sigue abierta.

En Hungría, el gobierno ha negado haber adquirido el programa de espionaje. Sin embargo, un parlamentario admitió recientemente que sí lo compraron.

De acuerdo con el ministro del Interior, Sandor Pinter, los servicios de seguridad solo lo han empleado con autorización judicial. Algo en lo que no coinciden los medios húngaros de Forbidden Stories, según los cuales se ha realizado seguimientos a decenas de miembros de la oposición y periodistas.

En Francia el periódico Le Monde dio a conocer que en 2019 el gobierno fue víctima del programa de espionaje. Los teléfonos del presidente, Emanuelle Macron, y los de varios de sus ministros fueron afectados. También los de otros políticos, periodistas y activistas de derechos humanos. Según el diario, el cliente de la empresa NSO que habría usado el sistema contra los personajes de Francia era un servicio de seguridad de Marruecos.

El caso de Marruecos es singular porque no solo se detectó el empleo de Pegasus para espiar opositores al régimen (como el primo hermano del rey), sino también al monarca Mohamed VI. El gobierno negó haber adquirido el programa y anunció una investigación sobre la publicación de lo que denominó acusaciones falsas. Intentó llevar a Forbidden Stories a la justicia francesa, pero esta no admitió sus demandas.

Además, un reporte del periódico inglés The Guardian apunta a Marruecos como el foco desde el que se espió más de 200 celulares españoles en 2019. De hecho, las interceptaciones a Sánchez y Robles tuvieron lugar durante mayo y junio de 2021, cuando se produjo la llegada masiva de más de diez mil inmigrantes de Marruecos en Ceuta.

En Israel, fuerzas de seguridad lo usaron para espiar a políticos rivales del primer ministro Benjamin Netanyahu, de acuerdo con Calcalist. Este diario denuncia que alcaldes, exempleados públicos y activistas fueron víctimas del programa en el mismo país que lo desarrolló.

JUANITA SAMPER
Corresponsal de EL TIEMPO 
MADRIR – ESPAÑA

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