Marcus Cooper, el abanderado español en los Juegos Olímpicos de París 2024 que ha sido campeón olímpico en Río de Janeiro 2016

Este verano, los amantes del deporte están de enhorabuena: podrán encadenar la Eurocopa, con la celebración de los Juegos Olímpicos de París 2024 y, posteriormente, el comienzo de la pretemporada de La Liga de fútbol española.

Así, uno de los momentos más esperado por los fans de los Juegos Olímpicos es la ceremonia de abanderados, donde muchos de los representantes de cada país desfilan junto a su bandera. En el caso de España, serán la regatista Tamara Echegoyen y el piragüista Marcus Cooper quienes se encarguen de portar el símbolo español.

Así ha sido la trayectoria de Marcus Cooper Walz

Natural de Oxford, en Reino Unido, Marcus Cooper Walz es hijo de padre británico y madre alemana que se ha criado en Mallorca. Así, ha participado en dos Juegos Olímpicos de Verano representando a España y consiguiendo dos medallas: la primera, de oro, en Río 2016 en la prueba de K1 1.000 metros; y la segunda, de plata, en Tokio 2020, en K4 500 metros.

Asimismo, en los Juegos Europeos de Cracovia 2023 obtuvo una medalla de oro en la prueba K4 500 metros. De la misma manera, cabe destacar que el piragüista consiguió ocho medallas en el Campeonato Mundial de Piragüismo entre 2014 y 2022; y tres medallas en el Campeonato Europeo de Piragüismo en 20117 y 2018.

Además, Marcus Cooper Walz ha subido al podio en otras ocasiones como en los Campeonatos Europeos de Plovdiv (Bulgaria), en 2017, y Belgrado (Serbia), en 2018, donde obtuvo una medalla de oro en cada uno de ellos; y una medalla de plata en Belgrado (Serbia), en 2018.

De la misma forma, Marcus Cooper Walz recibió la medalla de oro por la Real Orden del Mérito Deportivo en el año 2016.

El lado más personal de Marcus Cooper Walz

Tal como él mismo ha expuesto en varias entrevistas a diferentes medios de comunicación, Marcus Cooper descubrió su pasión por el piragüismo gracias a un amigo que le animó a probarlo. El deportista siempre había sido un amante de la naturaleza y, por ello, optó por arriesgarse con el piragüismo.

Asimismo, el piragüista de 29 años considera que ha aprendido mucho tanto de la vida como de sí mismo gracias a la disciplina que exige el deporte de élite, lo que le ha servido para manejar de la mejor manera sus emociones y afrontar las situaciones adversas.