Desde que nació fue chiquitina, canija, callada, sonriente pero seria. Y con gafitas. Cuando el abuelo nos ponía a todos de espaldas contra la pared de la cocina y marcaba con un rotulador la altura de cada cual y la fecha, Marti quedaba siempre en la zona de abajo. Hasta que no hace muchos años (¿cinco, seis?) descubrimos que era de goma.

De goma he dicho, sí. Desde muy niña, Marti era capaz de doblarse del derecho y del revés sin aparente esfuerzo. Ponía las piernecitas en posiciones que a cualquiera de nosotros nos habrían llevado de cabeza a Urgencias. Y se nos quedaba mirando con esa sonrisa suya, como si pensase: «Pero ¿por qué ponéis esa cara? Si es muy fácil».

Marti, que en realidad se llama Marta Pérez Cadenas, empezó a hacer gimnasia rítmica cuando apenas llegaba con la nariz al borde de la mesa del comedor. Lo hizo (y lo hace hoy) en el Club Ritmo, de León, que es donde vive: es este un vivero de figuras del deporte que lleva logrando éxitos más de 40 años. Cuando Marti se enfundaba las mallas brillantes, se maquillaba y se ponía ese moñito tan cómico que usa para salir a la pista, ni la conocías: parecía una muchacha muchísimo mayor. Pero de inmediato empezaba a hacer diabluras con la cinta, con las mazas, con el aro o la pelota, y nos mirábamos todos como constatando una evidencia: es de goma, como todos sabíamos ya.

La gimnasia rítmica es un deporte durísimo en el que hay que comenzar en la infancia, que exige horas y horas de entrenamientos, y en el que la vida útil es corta: a los 25 años ya eres un viejo. Pero Marti, nuestra Marti, empezó muy pronto a ser noticia en el grupo de WhatsApp de la familia. Oye, que Marti ha ganado en Salamanca. Oye, que la enana y sus compañeras han quedado segundas en Guadalajara. Oye, que en Italia se le cayó el aro y la niña tiene un disgusto espantoso. Oye, que ha triunfado en París. Oye, que la han llamado de la Federación.

Marta Pérez Cadenas, nuestra sonriente y callada y elástica Marti, acaba de quedar, a sus catorce años, campeona de España absoluta (junior) en pelota, aros y mazas, en los campeonatos que se han celebrado en Avilés. No estará en los Juegos Olímpicos de París porque es demasiado joven: a los catorce años no se va a esas cosas tan grandes. Pero, si nada se tuerce, estará en los Juegos de Los Ángeles en julio de 2028. Hasta entonces le espera un camino muy duro de entrenamientos y competiciones… y, con toda seguridad, de triunfos. Tendrán que cambiarse de casa, ahora que lo pienso: en la de ahora ya no caben los trofeos.

Marta Pérez Cadenas acaba de quedar, a sus catorce años, campeona de España absoluta (junior) en pelota, aros y mazas

Esto que estoy escribiendo no es amor de tío, es la pura realidad. Anoten ese nombre porque esta cría va a llegar muy lejos. Y recuerden: los españoles tenemos muchas cosas de las que enorgullecernos; lo que pasa es que rara vez lo hacemos, como si estuviésemos deseando que algo salga mal para poder quejarnos, que es lo que más nos gusta. Marta Pérez Cadenas, campeona de España (vale, junior), es uno de esos motivos de orgullo. Dentro de nada, su nombre volará por el mundo y llenará titulares en varios idiomas. Yo solo tengo el privilegio de haber sido el primero en contárselo a ustedes. Pero la pequeña Mozart de la gimnasia rítmica es ella.