Naturgy, divide… y no se sabe si vencerás

Naturgy, divide… y no se sabe si vencerás

Empresas

Los analistas ven con buenos ojos la escisión de Naturgy en dos sociedades, aunque consideran que no creará valor a los accionistas a corto y medio plazo.

Francisco Reynes, presidente de Naturgy. J. M. Cadenas

VICENTE LOZANO

Actualizado Lunes,
21
febrero
2022

00:30

Ha vuelto a la actualidad en los últimos años, aunque quizá nunca se haya ido. Es la operación de dividir una compañía porque sus dueños consideran que las partes valdrán más por separado que juntas. En inglés se llama spin off, y significa lo mismo que cuando una serie de televisión surge de un personaje o situación de otra. En el mundo empresarial se suele dar en momentos del nacimiento y expansión de nuevos sectores en los que entra una empresa y su actividad va creciendo, generando buenos beneficios.

En España hay que recordar los casos de Terra y Telefónica Móviles, dos filiales de Telefónica que el presidente de la compañía a principios de siglo, Juan Villalonga, decidió saca a cotizar en Bolsa ante el futuro que se preveía para la telefonía inalámbrica e Internet. Dos experiencias fallidas en las que las filiales, la matriz y, sobre todo, los inversores, perdieron mucho dinero. También hay casos de éxito, como la reciente salida a Bolsa de Acciona Energía tras su escisión de Acciona. En el sector financiero, Bankinter sacó a Bolsa su negocio de seguros, Línea Directa, el año pasado.

El último spin off anunciado en el Ibex ha sido el de Naturgy, empresa presidida por Francisco Reynés, un ejecutivo con experiencia en estas operaciones porque ya impulsó, cuando era presidente de Abertis, la separación del negocio de telecomunicaciones, que sacó a Bolsa con éxito tras cambiar el nombre de Abertis Telecom por Cellnex. Una operación que reportó unos 1.700 millones de euros a la matriz y en estos años ha dado beneficios vía dividendos a sus accionistas.

Reynés ha propuesto la división de Naturgy en dos sociedades, Naturgy NetworksCo, que englobará todo el negocio regulado -las redes de gas y electricidad, por ejemplo- y Naturgy MarketsCo, que se agrupará a los negocios liberalizados -distribución de energía, negocio de renovables, etc.-.

La operación puede tener sentido estratégico para el futuro de las compañías. Sin embargo, al día siguiente del anuncio de la escisión, la acción de Naturgy se desplomó un 12%, lo que hizo caer su valor en 3.300 millones en un sólo día. Y todavía no se ha recuperado. ¿Por qué?

Al contrario que otros spin off, la división de Naturgy supone la creación de dos compañías, NetworksCo y MarketsCo, y la desaparición de Naturgy. Aunque los activos que recogerá cada nueva empresa están claros, no lo está de la misma forma su valoración. El proceso va a llevar meses, podría alargarse hasta el final de año, y supondría un coste de hasta 500 millones de dólares. JP Morgan considera que la escisión puede añadir 50 millones de euros a los costes operativos de la actual Naturgy.

Barclays calcula que NetworksCo tendrá un valor de 29.000 millones de euros y MarketsCo, unos 14.000 millones. El grupo no ha decidido todavía cómo se repartirán los 13.000 millones de deuda, aunque lo lógico sería que buena parte la asumiera la parte que recogerá los activos regulados porque su actividad cuenta con ingresos mucho más recurrentes.

El accionariado de Naturgy está compuesto por Criteria, el hólding empresarial del grupo La Caixa, que tiene el 27% del capital. Global Infraestucture Partners (GIP) cuenta con el 20,6% y un acuerdo parasocial con el banco español para el nombramiento del presidente y comisiones del consejo de administración.

La gestora de capital riesgo CVC, junto a los March, cuenta con más del 20%. Por último el fondo australiano IFM tiene el 12,5% del capital, después de lanzar una OPA por la que consiguió el 10,8%. IFM no es bienvenido por el accionista principal y acaba de entrar en el consejo de administración con un miembro, como corresponde a la participación que tiene.

Que el capital esté controlado para evitar operaciones hostiles, no significa que sea estable y eso hace dudar a los analistas sobre la estrategia futura de las dos nuevas sociedades. Según Renta 4, «es previsible que pueda haber movimientos de los accionistas, por los distintos perfiles de los fondos, las expectativas de cada uno respecto a cada negocio y los horizontes temporales de sus inversiones».

Pero la fuerte caída del viernes 11 se debió sobre todo a las dudas de los analistas sobre la creación de valor que la división va a generar a los accionistas de las compañías, sobre todo a los pequeños titulares. Bankinter considera que la escisión es una «buena noticia» porque deja al grupo mejor preparado para futuras operaciones corporativas, pero no ve potencial de revalorización, Credit Suisse afirma que será «un desafío» conseguir más revalorización a los precios actuales.

En el mismo sentido se manifiesta Renta 4, que ve el valor «está en valores muy exigentes», fruto, entre otras cosas, de la OPA de IFM.