Nepotismo vs Ética. ¿Se vale nombrar a familias en el gobierno?

Si nos vamos a la etimología de la palabra nepotismo, proviene de la palabra italiana nepote que en castellano significa ‘’sobrino’’.

En la República Dominicana,  a raíz de la salida del gobierno de Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) quienes gobernaron el país por 16 años consecutivos en donde familiares de miembros importantes del partido, amigos cercanos y familiares del presidente ocuparon cargos importantes. Esta ha sido una de las grandes críticas que sufrió ese gobierno de manos de la sociedad civil y los partidos de oposición; se podría decir con certeza que esta figura entre las principales causas de la derrota peledeísta en las elecciones del pasado 5 de julio.    

Si nos vamos a la etimología de la palabra nepotismo, proviene de la palabra italiana nepote que en castellano significa ‘’sobrino’’. Esta palabra viene porque usualmente los Papas de la iglesia católica delegaban siempre en sus sobrinos tareas importantes y regularmente los nombraban cardenales para darle funciones en el vaticano y enviarlos a misiones políticas por los diferentes reinos. Los cardenales nepotes (cardenales sobrinos) datan del año 1059 cuando el Papa Alejando II nombró cardenal a su sobrino San Anselmo de Lucas; aunque realmente el término empezó a utilizarse a mediados del siglo XIV cuando el Papa Clemente VI nombró 6 cardenales nepotes. Luego de ocho siglos, esta práctica quedó eliminada de la iglesia en el año 1800 por el Papa Pío VII.

Para fines políticos, el nepotismo se refiere a dar empleos en la administración pública a familiares o amigos sin importar la preparación que estos posean, solo por la afinidad y porque responden a los intereses del funcionario que les designa. Esta práctica indignante que va en contra de la ética es uno de los más comunes símbolos de la corrupción. El artículo 146 de la constitución dominicana sobre la proscripción de la corrupción, en su acápite 2 establece que ‘’será sancionada la persona que proporcione ventajas a sus asociados, familiares, allegados, amigos o relacionados’’.  La Ley 41-08 de la Carrera Administrativa la cual señala en su artículo 80, acápite 15 que ‘’ninguna persona con lazos familiares hasta de segundo grado de consanguinidad puede trabajar en el mismo sitio’’. Este caso solo abarca los cuando hay familiares en una misma institución, que de todas maneras es muy común su violación. Algo similar podemos encontrarlo en el Código de Ética del Servidor Público donde se prohíbe “promover y propiciar el nepotismo en las oficinas del Estado, favoreciendo y protegiendo a sus parientes y amigos en los cargos y negocios de la institución”. Igualmente este código establece que no se podrán contratar más de tres parientes del titular o de cualquier funcionario en posición de mando.  

Es evidente que aunque se hace mención de sanciones para quienes incurran en designar a familiares en la misma institución gubernamental, el favorecer parientes y amigos con posiciones o ventajas de negocio dentro de las instituciones estatales es sancionado,  no existe en sí una reglamentación específica para el nepotismo de manera clara.

A raíz de lo expuesto anteriormente surgen varias interrogantes interesantes: 1 – ¿Es nepotismo que el presidente designe varios miembros de una familia en diferentes estamentos del Estado?. 2 – ¿Puede considerarse nepotismo que el presidente designe amigos o colaboradores cercanos en dependencias del Estado?. 3 – ¿Es nepotismo que un funcionario designe a sus amigos o colaboradores cercanos en la dependencia que dirige?.

La respuesta para todos los casos anteriores es NO. Primero, porque si el presidente nombra a varios miembros de una familia en diferentes dependencias del Estado, no viola la Ley 41-08. Segundo, el presidente nombrar amigos o colaboradores cercanos, no está contemplado como una falta, salvo a que los designe para beneficiarlos económicamente; recordemos que uno de los principios de nuestro derecho es que todo lo que no está prohibido está permitido. Tercero, En el caso de los funcionarios, estos pueden nombrar hasta tres familiares; para designar allegados, sería un delito si los designa exclusivamente para beneficiarlos económicamente. Todas estas respuestas aunque no sean agradables para los dominicanos que queremos un país diferente, están basadas en un enfoque legal que es lo que hace que nada de esto sea un delito; simplemente son conductas antiéticas sin sanciones penales; es decir, su único castigo se limita al repudio moral de los ciudadanos.

Por esta razón, ante las molestias sociales por recientes nombramientos de varios miembros de una misma familia en la administración del presidente Luis Abinader, la respuesta dada por la presidencia es la misma, enseñar la hoja de vida de la persona designada y explicar que esa persona fue puesta porque llena los requisitos para el cargo. Otra cosa que debe de tomarse en cuenta es que tradicionalmente los partidos de gobierno nombran a sus dirigentes  en los puestos públicos ya que siempre hay compromisos políticos y la recompensa es siempre por lo menos una designación. Aparte de la cuota dada a los miembros del partido, existen cuotas de poder para los sectores externos, movimientos de apoyo, partidos aliados y ni decir de los grupos empresariales que donan cuantiosas sumas de dinero; todos esperan ser retribuidos con carteras públicas, nombramientos y privilegios. Tenemos un sistema político configurado de esta manera, con el agravante de que el principal empleador del país es el Estado. Para que tengamos una idea, la empresa privada que más empleados tiene es Grupo Ramos con aproximadamente 12 mil empleados mientras que el Estado dominicano supera los 609 mil trabajadores, lo que explica porque el tren gubernamental es el camino tan codiciado por todos.

La molestia de los dominicanos ante los nombramientos de miembros de una sola familia en diferentes posiciones públicas aunque no tiene ninguna implicación legal, raya en lo moral.  Por esto existe la ética, que es una disciplina filosófica que nos habla de la correlación de lo bueno y lo malo con la moral y el comportamiento humano. Mientras lo legal nos obliga a cumplir las leyes, lo ético es algo libre, una decisión voluntaria y personal de seguir o no ciertos comportamientos. Es decir, que aunque muchos de los casos de nepotismo que se practican en la República Dominicana no sean ilegales porque los designados, familiares y allegados reúnen las condiciones para ocupar estas posiciones, no significa que éticamente sea una conducta apropiada que debamos de aplaudir.

Nosotros entendemos que ante una sociedad que cada día maneja más información, que está mejor formada e interconectada es muy necesario que la clase política antes de sufrir un colapso total en su credibilidad y confianza, debe de seriamente preocuparse por que la ética sea el marco referencial de sus acciones y no solo sea lo legal. De esta manera vamos a evitar que se presenten situaciones que pongan en peligro la estabilidad social y económica del país fruto de un hartazgo colectivo por las mismas prácticas de siempre reflejadas gobierno tras gobierno.

Ahora que acaba de instalarse un nuevo gobierno el cual fundamentó su campaña en un discurso de cambio y de grandes transformaciones sería el momento más idóneo de que exista un diálogo abierto entre los diferentes sectores de nuestra sociedad y la clase gobernante para definitivamente consensuar y establecer políticas con más claridad en cuanto al nepotismo, al igual que con las diferentes prácticas que los funcionarios y los presidentes tienen la legalidad de hacer pero que moralmente levantan indignación entre el colectivo dominicano.  Lo único evitaría una crisis política en el futuro por el cúmulo de malestar ante las prácticas de nuestros políticos respecto al manejo del Estado y sus funciones se llama: LA ÉTICA.