OPINIÓN | La clase magistral de Pedri, por Elías Israel

OPINIÓN | La clase magistral de Pedri, por Elías Israel

Seguramente si hubiese nacido en Brasil, Pedri jugaría hoy en el Real Madrid. Pepe Mel, el ex entrenador del Las Palmas, le recomendó al club blanco su fichaje. No se escuchó aquella petición. Insistió, pero los que deciden en la T4, la zona noble del Bernabéu, no consideraron que la última gran perla del fútbol canario tuviese cabida en la plantilla blanca. Un doble error de esos que te persigue cada vez que el chico da un recital, como el que disfrutó el Camp Nou ante el Athletic club.

Pedri dio un recital maravilloso. Le otorga otra fluidez al fútbol del Barça. Se nota que está henchido de confianza desde la llegada de Xavi Hernández. La temporada pasada ya se atisbaron las posibilidades de un futbolista extraordinario, que fue exprimido hasta la indecencia, lo que le hizo perderse cuatro meses de competición. Ahora, además del innato talento, se atreve a lo que antes no se atrevía, no pierde balones, maneja los tiempos como los elegidos, disfruta y hace disfrutar. 

Así surge el tremendo túnel que le hizo a Balenziaga, que puso en pie al Camp Nou, o la manera de la que escapó de tres rivales en banda, para hacer un cambio de juego de 40 metros que acabó con el gol de De Jong

Su fútbol sube como la espuma, pero no pierde ni un ápice de humildad. Para Xavi es el talento más importante del mundo del fútbol en la actualidad y seguramente tenga razón. Se equivocó el entrenador al compararle con Iniesta en el micrófono de Ricardo Rosety. Una presión innecesaria. No se crió como Andrés en La Masía, pero está dispuesto a escribir su propia historia como referente del Barça para muchos años. Tiene solo 19 años. Es un fuera de serie.

Cada voltereta de Aubameyang es una metáfora de la vuelta que ha dado el Barça con los fichajes de invierno. Xavi ha dado con la tecla. En los últimos tres partidos ha estado a un nivel colosal, marcando cuatro goles en Valencia, en Nápoles y ante el Athletic. La única asignatura pendiente para el técnico de Terrasa es la puntería del ansioso Ferran.

70.000 personas han vuelto al Camp Nou y ése es el mejor síntoma de que el Barça vuelve a ilusionar. Hasta Dembelé, cuya aparición en el partido fue colosal con un golazo y dos asistencias, ha logrado el perdón de la grada.