Pablo Sánchez: «Ya hay líderes de grandes compañías que dicen que generar beneficios a toda costa no tiene sentido»

Pablo Sánchez: «Ya hay líderes de grandes compañías que dicen que generar beneficios a toda costa no tiene sentido»


GUILLERMO DEL PALACIO

Actualizado Lunes,
28
febrero
2022

01:32

Pablo Sánchez, cofundador de B Corp y director ejecutivo de B Lab Spain, cree en las empresas que buscan algo más que el máximo beneficio posible y que pueden ser una forma de transformar la sociedad. Y no está solo, ya que el movimiento B Corp suma más de 4.000 empresas en 70 países. El siguiente paso es una legislación, que también promueve a través de Empresas con propósito, que reconozca «las empresas que crean valor social y ambiental, más allá de los beneficios económicos».

¿La empresa B Corp nace o se hace?B Corp principalmente se nace. Parte de la convicción de las personas que dirigen una compañía y para eso tienen que creer, sentir y estar seguras de que la empresa puede ser realmente un agente de cambio.

Es cierto, no obstante, que hay empresas que viendo esta tendencia empiezan a hacer también ese proceso de transformación y a tener esa sensibilidad. Tiene que haber una convicción personal de para qué sirve una empresa; que esa empresa no sirve sólo para generar beneficios, sino que sirve también para tener un impacto en la sociedad y que es un instrumento muy útil y muy poderoso para hacerlo.

¿Es más difícil entonces convertirse?Efectivamente. Es más fácil para aquellas empresas que ya nacen con esa intención y ese propósito casi desde las entrañas. A las compañías que están en ese proceso de transformación les requiere un cambio cultural; tienen que lograr que eso sea algo compartido con el conjunto de la organización. No es algo que suceda de la noche a la mañana: hemos visto empresas que lo han logrado, pero son procesos de cuatro o cinco años. Sí, es posible, pero va a requerir un cambio importante tanto a nivel cultural como a nivel de políticas y procesos. Esos elementos llevan mucho más tiempo que en el caso de quien desde el principio tiene las cosas claras.¿Cómo se transmite que esto es una cuestión de principios y no de imagen, especialmente en el caso de las segundas?Dependerá mucho de la tradición y de la historia de la compañía. Hay compañías en las que, a pesar de que son familiares o incluso centenarias, esos valores han estado presentes. Y si han estado presentes, aunque hayan recibido otro nombre en el pasado, ahora es más fácil dar ese paso; es un paso natural que tiene sentido en la historia de la empresa.¿Y en las que no?En aquellas donde esto se ve como moda, se puede plantear la duda de si se hace porque toca o porque lo sentimos. Ahí tiene mucha responsabilidad la dirección: ver cómo lo está transmitiendo y por qué está haciendo esta apuesta y esta transformación.Nos fijamos más en los grandes actos de grandes empresas, pero ¿tienen más valor los pequeños pasos de pequeñas firmas?En la comunidad de empresas B Corp, el 75% son pymes. Los movimientos nacen de esa multitud de empresas y personas que realmente innovan y están adoptando modelos innovadores, que están reflejando una nueva forma de hacer empresa. Además, son ejemplos que inspiran porque nacen de la convicción personal: no es porque haya una estrategia vinculada a obtener un mejor resultado, sino porque la persona que ha fundado esa compañía considera que se deben hacer así las cosas.

Dar altavoz a estas experiencias es muy relevante, porque tendemos a pensar que esto sólo es responsabilidad de las grandes compañías y que son ellas las que deben avanzar. Evidentemente, son necesarias porque tienen una gran influencia y pueden traccionar mucho a través de sus compras y sus canales. Pero la innovación parte también de estas pequeñas empresas que adoptan esos modelos y quizás son menos conocidas, pero hacen un gran esfuerzo. Sirven de ejemplo a muchas otras que igual piensan que esto sólo le toca a las grandes empresas. Hay que darles el mérito que tienen: muchas veces es más difícil hacer eso desde una pequeña empresa que desde un Google, sin quitarle mérito a Google.

¿Ha hecho la pandemia que haya un mayor interés por ser una empresa B Corp?Sí, aunque creo que ese interés ya empezaba a reflejarse antes de la pandemia. Ya un año antes de la pandemia la Business Roundtable hizo un manifiesto sobre el propósito empresarial, en el foro de Davos se habló sobre el propósito de las empresas… Había un caldo de cultivo, una reflexión de fondo sobre nuestro sistema actual y si es compatible con el planeta. La pandemia ha hecho que se adquiera una mayor sensibilidad sobre este tema.Si esta es la tendencia, ¿llegará un momento en el que lo raro sea que las empresas no tengan esta concepción? Y si es así, ¿lo veremos nosotros o nuestros nietos?En el 2020 la Unión Europea abrió una consulta sobre cómo adoptar modelos de gobierno corporativo sostenible para garantizar que una empresa de algún modo tenga mecanismos legales para proteger los intereses de trabajadores, proveedores, la comunidad donde opera o el propio medioambiente. La propuesta que hacemos es que cuando una empresa se registre ya tenga que considerar como principio básico de su gestión ese elemento de responsabilidad ampliada hacia esos grupos de interés. Es decir, pasar de esa primacía del accionista a una primacía del propósito empresarial.

Estamos proponiendo que cualquier empresa que se registre adopte ese modelo. Si esto fuera así, no lo verían nuestros nietos, sino ya nuestros hijos. Pero las primeras señales que nos está enviando la Comisión Europea, de retrasos y dudas, nos hacen intuir que hay lobbies que están actuando al menos no a favor de esta posición. Que sea una opción voluntaria.

Pero como sociedad estamos haciendo un avance importante en lo que es considerar cuál es el rol de la empresa. Y se está reflejando a nivel directivo: ya hay líderes de grandes compañías que están diciendo que seguir generando beneficios a toda costa no tiene sentido. Creo que es una tendencia que va a incrementarse. Soy optimista en este sentido y me encantaría que en diez años no existiera B Corp porque no fuera necesario. Y trabajamos con ese escenario.

¿Cómo se toma la decisión cuando hay que elegir entre mayor beneficio económico y mayor beneficio social?No es fácil de tomar, porque culturalmente tenemos una concepción de la empresa muy basada en que existe para generar beneficios económicos. Pero si empezamos a concebir la empresa no como un instrumento para generar beneficios económicos, sino como uno para dar respuesta a una necesidad social o una problemática ambiental, la generación de beneficios será una consecuencia y no un fin. Por lo tanto, el proceso de la toma de decisiones buscará mantener la viabilidad de la compañía, pero tendrá siempre también como brújula ese propósito.

Cuando las compañías se conciben desde esa perspectiva y ese propósito está en los estatutos sociales, los administradores, directivos y Consejo velarán y rendirán cuentas en función no sólo de esos resultados económicos, sino también de los vinculados al propósito. Discreparía también de aquellos que piensan que esto se hace exclusivamente porque genera beneficios económicos, porque entonces volvemos a hacernos trampas al solitario y lo estamos haciendo porque da mejores resultados. Entonces el fin último de la compañía es generar un retorno. Eso permite que algunos adopten estas medidas, pero no hace ese cambio cultural o de paradigma que proponemos.

¿Qué hace falta para que en España salga adelante la Ley de Empresas con Propósito?Al final, las leyes son el reflejo de los valores de una sociedad. Por lo tanto, supongo que lo que hace falta es trabajar el cambio cultural de nuestra sociedad para que esto deje de ser algo debatido para ser algo compartido. Cosas que antes eran impensables se regulan porque la sociedad adquiere unos valores. Lo que nos falta es avanzar en ese cambio cultural y valentía política: quién quiere ser pionero y abordar esta cuestión.Parece que las empresas están muy enfocadas en el medioambiente y la inclusión. ¿Hay otros ámbitos en los que se deba trabajar y todavía no se esté haciendo?Uno de los grandes retos que vivimos como sociedad es la descarbonización. Vamos a tener que descarbonizar nuestra economía sí o sí si queremos seguir aquí como especie. Está en la agenda porque es la urgencia y no se puede obviar. Luego hay un elemento de justicia social y equidad que también es muy palpable; estamos en una sociedad donde el 1% de la población tiene el 50% de la riqueza. No parece sostenible ni parece sostenible que se incremente a lo largo del tiempo.

Es normal que aparezcan con más frecuencia porque son los grandes desafíos que estamos abordando como sociedad y ahí no se está haciendo todo lo que se podría hacer. Pero, como grandes elementos comunes, estos reflejan lo que hoy en día está en la agenda empresarial. Luego hay elementos muy específicos: habrá empresas que decidan trabajar el tema de la España Vaciada, colectivos concretos… Eso ya son las decisiones que cada empresa toma que están dentro de su estrategia y su propósito.

Al comenzar hablábamos de si B Corp se nace o se hace. ¿Hay empresas que recorran el camino contrario y abandonen estos valores?Creo que hoy en día el riesgo es muy elevado si uno hace esto por lavado de imagen y luego sale, porque la información es multicanal. Una cosa es no posicionarte, que no estás tan expuesto, pero en el momento en el que tomas la decisión pones los focos sobre ti.

Al final, hoy en día el gran valor de las empresas no es tanto su valor manufacturero o su valor financiero, sino el intangible, que es prácticamente la mitad de su valor y está vinculado a la reputación que tiene. Si se reduce porque se descubre que esto era un lavado de cara, un ecoblanqueo, el riesgo es elevadísimo.

Además, ese compromiso genera una satisfacción enorme a la compañía. Una empresa que integra genuinamente estos compromisos y los sabe comunicar internamente con convicción, cuando ve los resultados, siente una satisfacción y un sentimiento de pertenencia y de orgullo que creo que tienen un valor tremendo para la compañía.