‘Partygate’, el escándalo que le sigue encajando golpes a Boris Johnson

‘Partygate’, el escándalo que le sigue encajando golpes a Boris Johnson

Vómitos en las oficinas, riñas entre compañeros, exceso de alcohol y humillaciones a trabajadores de seguridad y de limpieza de Downing Street hacen parte de las conclusiones de un dosier de 37 folios que sacudió esta semana al Gobierno del Reino Unido, en cabeza de Boris Johnson.

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Aunque el escándalo del ‘Partygate’ (las fiestas durante el confinamiento al que acudieron personal cercano al Gobierno) lleva varias semanas golpeando al Ejecutivo británico, los explosivos hallazgos de este esperado documento vuelven a acrecentar las críticas contra Johnson, que se resiste a dimitir, y plantean serias dudas sobre su futuro.

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En total, el texto detalla lo ocurrido en 16 celebraciones que tuvieron lugar entre el 20 de mayo de 2020 y el 16 de abril de 2021, cuando el Reino Unido cumplía con estrictas medidas anticovid para atajar la propagación del virus en el país, que hasta ahora deja más de 178.000 muertos en esa nación.

El primer ministro británico, Boris Johnson.

Foto:

JUSTIN TALLIS. AFP

En pocas palabras, mientras muchos británicos estaban en sus casas por orden estricta de las autoridades, un puñado de funcionarios estaban en las instalaciones de Downing Street de fiesta.

La responsable de las investigaciones Sue Gray –una implacable funcionaria británica que es reconocida en el país por su intachable carrera– hizo un retrato de la cultura que ha predominado en la sede del Ejecutivo conservador.

“A los eventos que he investigado asistieron responsables en el Gobierno. Muchos de esos eventos no deberían haberse permitido. También sucede que algunos de los funcionarios de menor rango creyeron que su participación estaba permitida, dada la presencia de sus jefes”, escribe Gray en el informe.

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La alta funcionaria halló asimismo que parte del personal había presenciado comportamientos preocupantes, sin poder denunciarlos. “Se me informó de múltiples ejemplos de falta de respeto y maltrato a empleados de seguridad y de limpieza. Eso es inaceptable”, subraya.

Partygate: tras la publicación del informe oficial y nuevas fotos, Boris Johnson dijo que se siente “humillado”, pero no renunciará https://t.co/hfR0L3g9WT pic.twitter.com/d9cFdIiA94

— LA NACION Mundo (@MundoLN)

May 26, 2022

“Es evidente que varias de estas reuniones se prolongaron más de lo necesario. Claramente infringieron e incumplieron las reglas (…) Pero yo no tenía conocimiento de lo que pasaba”.

Si bien Gray aclaró que su misión nunca fue adelantar una pesquisa criminal por parte del liderazgo en Downing Street y los funcionarios que allí trabajan en la residencia, sí pretende evaluar la conducta ética en un contexto de crisis sanitaria sin precedentes. De hecho, ella exhortó a los líderes políticos administrativos del país a “asumir su responsabilidad” por los “fallos de liderazgo”.

Pese a contar con información dispar sobre las distintas celebraciones, Gray ofrece detalles insólitos sobre algunas de esas fiestas, como la celebrada el 19 de junio de 2020 en el Ministerio del Gabinete (equivalente al de Presidencia), cuando una persona acabó vomitando, se registró un altercado entre dos individuos y varios asistentes consumieron “excesivo alcohol”.

El festejo, que se prolongó hasta más allá de las tres de la mañana, fue amenizado por cantos de un sistema de karaoke que aportó una de las dirigentes de mayor categoría del departamento. Gray accedió a mensajes de celular intercambiados entre algunos de los colaboradores más cercanos a Johnson, como su secretario privado, Martin Reynolds, quien reconocía a otro asesor que “se salían con la suya” con la celebración de las fiestas.

Precisamente es Reynolds –quien salió del gobierno en una purga en febrero– quien sale peor parado en el informe, al demostrarse que fue alertado por el entonces director de Comunicación, Lee Cain, de que los festejos representaban un riesgo. No obstante, en el dosier también se incluyeron varias fotografías en las que se puede ver al primer ministro Johnson participar en algunos eventos, sonriendo y levantando una copa de vino en señal de celebración.

Imagen de la cuarentena en Reino Unido. Durante este época, los británicos estuvieron confinados.

Foto:

Efe

El futuro de Johnson

Tras los hallazgos de las pesquisas, Johnson se disculpó frente al país. En el Parlamento esta semana, el primer ministro reiteró sus excusas por su presencia en su fiesta de cumpleaños el 19 de junio –por la que ya fue multado por la policía–.

Por el contrario, parece que muchos empleados de Downing Street vieron la situación como algo divertido. Nosotros no nos estábamos riendo

El mandatario asumió su “plena responsabilidad”, pero ha descartado dimitir pese a los pedidos en ciertos sectores del país. Johnson ha intentado justificar que cuando dijo que no había ido a las celebraciones estaba siendo sincero, porque desconocía todo lo que sucedió a sus espaldas.

Diarios británicos han criticado duramente al Gobierno por este episodio. Peter Walker, corresponsal político de The Guardian, escribió un artículo en el que afirma que el informe de Gray pinta a Johnson como capitán de crucero a cargo, pero sobre el cual no tiene control, lo que plantea serias dudas sobre su liderazgo.

“En última instancia, esto deja dos opciones. Una es que engañó (Johnson) al país cuando dijo que no sabía nada de las fiestas. El otro implica que Johnson es tan distante, disociado y periférico que la oficina que supuestamente dirige se convirtió en la dirección más infractora de las reglas de covid-19 en Inglaterra, mientras él permaneció inconsciente”, escribió Walker.

Líder laboralista del Reino Unido, Keir Starmer

Foto:

Neil Hall / EFE / EPA

Su insistencia en que no mintió al Parlamento forma parte fundamental de su defensa, pues si se demuestra lo contrario se vería obligado a dimitir.

“Es evidente que varias de estas reuniones se prolongaron más de lo necesario. Claramente infringieron e incumplieron las reglas (…) Pero yo no tenía conocimiento de lo que pasaba después, simplemente porque no estaba allí, y estoy tan sorprendido y decepcionado como todos los demás en esta cámara”, dijo a los diputados.

La oposición, con el laborista Keir Starmer al frente, no ahorró críticas para Johnson, a quien volvieron a pedir unánimemente su renuncia. El informe de Gray “deja al desnudo la podredumbre que bajo este primer ministro se ha extendido por el número 10 (de Downing Street)”, espetó Starmer.

De momento, la Policía hasta ahora ha impuesto unas 126 multas a 83 personas por ocho fiestas. El primer ministro y su esposa, Carrie Johnson, así como el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, recibieron una sola sanción, de 50 libras (unos 65 dólares) por el que aparece como el menos importante de los encuentros, una fiesta por su 56 cumpleaños celebrada el 19 de junio de 2020 en la sala del consejo de ministros.

Con este panorama, desde principios de año, el líder británico se enfrenta a una rebelión interna en sus filas, que busca destituirlo a raíz de este escándalo, pero la guerra en Ucrania le sirvió como válvula de escape.

Pese a todo, la mayor amenaza para el primer ministro viene de sus propios diputados conservadores, quienes buscan aplacar el descontento interno. Si más de 54 diputados tories lo piden por carta, Johnson debería someterse a una moción de censura en su propio partido.

Lo cierto es que quizás uno de los mayores termómetros de la opinión pública lo tienen los mismos ciudadanos. En el artículo ‘Las revelaciones de Sue Gray son un martillazo para todos aquellos que sacrificaron tanto’, lectores de The Guardian expresan, a través de cartas a ese diario, su descontento por los hallazgos.

“Nosotros no festejamos. No bebíamos alcohol en el trabajo; teníamos suerte si encontrábamos tiempo para tomar un té. Continuamos en circunstancias desesperadas porque nos preocupamos por nuestras familias. Sin embargo, a pesar de todo, el covid-19 entró en nuestra casa. Por el contrario, parece que muchos empleados de Downing Street vieron la situación como algo divertido. Nosotros no nos estábamos riendo”, escribió en ese diario Andrea Needham, en un artículo publicado por lectores.

REDACCIÓN INTERNACIONAL 
EL TIEMPO

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