Pepe Domingo Castaño: «Los jóvenes están por ahí pero no les dejamos sitio, estamos todos los viejos haciendo radio»

Pepe Domingo Castaño: «Los jóvenes están por ahí pero no les dejamos sitio, estamos todos los viejos haciendo radio»

Pepe Domingo Cataño (1942, Padrón, A Coruña) ha decidido contar su vida de una manera sencilla y sentimental, tal y como es él. Castaño habla hasta que se le acaban las palabras de su pasado y presente; de lo que quiso ser y de lo que ha conquistado; de sus sueños por alcanzar la felicidad a la que aún no ha tocado del todo pero que está a cuatrocientas páginas de alcanzar. 

Castaño, ‘la leyenda de la vida y de la radio’ como le llaman, ofrece 565 páginas de sinceridad y nos deja con la miel en los labios deseando catar una segunda parte cruzando un ‘Callejón de dos salidas’ para seguramente encontrarnos con ‘Tu Prima La Coja’. Pepe Domingo se sincera como nunca se había abierto para hablarnos de todo lo que quiere y omitir a todos los que ‘odia’. Así es este padronés que cede todos los beneficios para Cáritas y AESLEME (la Asociación para educar en seguridad vial y evitar lesiones por movilidad en España) y, si queda algo de amor o admiración, repartirlo generosamente entre todos los que le quieren un poco. 

Pepe Domingo Castaño, casi nada. ¿Cuántos años lleva pergeñando el libro?

Este libro tiene su historia. La primera parte empieza cuando salgo del convento y llego a Padrón y termina cuando llego en un tren un 31 de diciembre del 66 por la mañana a Madrid. Esta parte la escribí hace como 20 años. La guardé y no pensaba hacer una segunda, y esta es de cuando llegué a Madrid en adelante.

¿Y por qué ahora?

Por un señor que me llamó. Di una entrevista creo que con (Juan Antonio) Alcalá, luego la repetí con Juanma Castaño. Me dijeron: ‘Tienes un libro escrito, más o menos, sobre recuerdos’… Y yo dije: ‘Sí, pero es muy malo y no lo va a querer publicar nadie’. Y me oyó un señor en A Coruña, Juan Luis Miravet, me llamó, me pidió el manuscrito, lo leyó y me dijo que tenía entre las manos un ‘best seller’ y que era una pena que no se publicase. Pero que tenía que escribir la segunda parte. Esto fue hace dos años. Empecé a escribir esa segunda parte, hace un año la terminé y en este último lo terminé.

Son 565 páginas exactamente. ¿Quedan aún palabras por escribir?

Claro, quedan muchas. He elegido partes de mi vida que yo consideré que me habían afectado a mi positiva o negativamente, pero hay muchas íntimas que no he contado. No cuento mis ídolos del deporte, mis amores, mis locuras, mis noches… Hay muchas cosas que no he contado.

Usted dice que la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. No debe ser usted muy feliz, porque 565 páginas de memorias…

Yo no lo llamo memorias porque me parece muy trascendente. De recuerdos, de vivencias. Esa frase no es mía. La leí en algún sitio o me la dijo alguien y me la apropié. Parece que es mía, pero no. Me impactó mucho. Lo de buena salud es verdad, aunque ya tengo mis dudas. Aquí en este libro he demostrado que tengo buena memoria. Aunque me considero un hombre muy feliz, quizá no lo soy mucho porque tengo buena memoria.

Dice que no es de memorias. ¿Se ha leído usted el libro? ¿Recuerda todo lo que ha escrito?

Hay nombres que no. He tenido que leerlo varias veces. Cuando vino la prueba de la editorial tuve que leérmelo entero por si había alguna cosa que quisiera quitar. Solo quitamos muy pocas cosas, que estaban mal escritas, inexactas o que me repetía. Quité muy poco. Me lo leí 5 o 10 veces seguro.

Pepe Domingo Castaño e Iñaki Cano con el libro ‘Hasta que se me acaben las palabras’
I. Cano

‘Hasta que se me acaben las palabras’. Yo no me lo he leído, recomiéndeme por qué he de leerme el libro.

Yo te diría: si me quieres un poquito, si has vivido una parte de tu vida conmigo y yo te he dado algo a ti a lo largo de esa vida, aunque sea un trocito solo de esa felicidad, a cambio solo te pido que compres el libro, que lo leas, y que ayudes a Cáritas y a AESLEME, que es la forma que tengo yo de pagarle a la vida todo lo que me ha dado a mi.

Todos sabemos lo que es Cáritas, pero es menos conocido AESLEME. ¿Qué es?

Es una asociación que se dedica a prevenir los problemas de la médula espinal en los accidentes de tráfico. El tráfico, tal y como está de actualidad que muere una cantidad enorme de gente, quizá mueran menos si donamos dinero para tratar ese tipo de enfermedades y problemas.

Este jueves se presenta este libro y luego va a firmar. ¿Quién va a presentarlo? ¿Está nervioso? ¿Es más importante de lo que pensaba?

No estoy nervioso porque van a estar mis amigos y alguna gente de la prensa. No es una rueda de prensa. Es una presentación de un libro y está a mi lado gente querida. Yo se lo propuse a Miguel Ángel Rodríguez, el hombre que lleva los asuntos de la presidenta de la Comunidad de Madrid (Isabel Díaz Ayuso) e instantáneamente me dijo que sí. «Dime lugar y hora, y allí estará la presidenta contigo», me dijo. Me dejó desarmado. No he hablado con ella aún, le daré las gracias hoy mismo durante el acto. Pensé que quien tenía que presentar el libro es Paco González, mi hermano de radio, con quien he vivido tantos días, y pensé también que tenía que haber un coordinador y también responsable de que nos fuéramos de la SER a la Cope, Petón. Eso va a ser. Hablará Petón, hablará Paco, hablará la presidenta, hablaré yo… Luego se irán ellos y si alguno quiere hacerme alguna pregunta, a mi solamente, la responderé.

¿Hay algo que se arrepiente de no haber contado, que se le ha quedado en el tintero?

No, si no lo hubiera escrito. Publiqué lo que yo quería publicar. En la lista de temas que yo tenía, tuve que tachar muchos. Primero porque me fallaba la memoria y no tenía claro lo que había ocurrido y podía equivocarme. Y segundo porque había personas involucradas que ya no viven que si yo me metía con ellas o decía algo de ellas no podrían defenderse. Preferí silenciarlo. Todo lo que pensé está aquí escrito.

Usted, para mi, es una leyenda con mayúsculas de la radio, como Bobby Deglané o Joaquín Prat. ¿Hay gente nueva que venga por detrás que puedan rellenar libros como este?

Sí, los jóvenes están por ahí, pero no les dejamos sitio. Estamos todos los viejos haciendo radio. Paco, por ejemplo, yo le considero un tío joven. Manolo Lama es joven, Rubén Martín, Germán Dobarro, gente que trabaja en Onda Cero, RNE, esRadio o Marca…

Pero me refiero al estilo de Bobby, Joaquín o usted de hacer radio.

Hay un tipo, Vicente Ortega, de Radio Marca, que yo considero que tiene los ingredientes que tenía Bobby Deglané, Joaquín Prat o yo, que es convertir la radio en un espectáculo. Y eso no todo el mundo es capaz de hacerlo y de sentirlo. Vicente Ortega lo hace y lo siente.

¿Se imaginaba que hubiera tanta gente que le quisiera tanto?

Estoy enloquecido. El otro día en el programa de Juanma, en ‘El Partidazo’, no lloré porque me aguanté lo que pude. Pero cuando Julio Iglesias, que no habla con nadie, me dice que cómo no va a hablar conmigo que soy su amigo, veo a Vicente del Bosque emocionado, al alcalde de Madrid emocionado, a mi sobrina Cristina, a la gente que llamó, en el programa de Herrera con todo el mundo entregado… ¡Van a acabar conmigo! Me van a hacer un ser inaguantable porque no paran de darme elogios y cariño. Voy a ser más inaguantable de lo que soy.

Dice usted en el libro que ha conseguido la felicidad

Del todo no, porque nunca se consigue del todo.

¿Y cómo se hace? Porque yo quiero ser feliz

Buscándola. Lo primero es conocerte a ti mismo. Saber lo que tú quieres y lo te hace feliz a ti. Si tú después, lo que te hace feliz a ti, intentas comunicárselo a la gente que te rodea, estarás ganando en felicidad, en amigos y en futuro. Lo mejor de la felicidad es el camino hacia ella. Porque si lo consigues muy rápido, se pierde también muy rápido. A mi me falta todavía un trocito. Espero no conseguirlo nunca.

Hay cientos de miles de lectores que cada mañana que van leyendo 20minutos. Dígale a ellos por qué tienen que leer ‘Hasta que se me acaben las palabras’.

Si os gusta la radio, si os gusta la vida, si os gusta la emoción y si me tenéis un poquito de cariño, os pido que compréis el libro. No por mi, sino por toda la gente de Cáritas y de AESLEME que gracias a este libro van a ser un poquito más felices.