Piensos, alimentos, oro, energía o bitcoin: los efectos del ataque ruso en el bolsillo y la recuperación económica

Piensos, alimentos, oro, energía o bitcoin: los efectos del ataque ruso en el bolsillo y la recuperación económica

Invasión El ataque de Rusia en Ucrania obliga a suspender el mercado de cereales en España

El ataque de Rusia sobre Ucrania ha abierto una nueva fase de incertidumbre, volatilidad y miedo en los mercados, que llevaban semanas debatiéndose entre si Moscú lanzaría finalmente una operación militar en la zona tras los JJOO de invierno o si el episodio quedaría en una escalada verbal y diplomática. En los últimos días, de hecho, se decantaban más por esta última opción, pero el anuncio de Vladimir Putin en mitad de la madrugada del miércoles despejó las dudas y sus consecuencias se han dejado sentir durante todo el jueves en los principales selectivos.

Los índices asiáticos fueron los primeros en asumir los efectos de la ofensiva, con caídas cercanas al 2%; sin embargo, el impacto ha sido mayor en las bolsas europeas. El Dax de Fráncfort y el Cac 30 de París han terminado con descensos del 3,9 y el 3,8%, respectivamente; el Ftse Mib de Milán ha bajado un 4,15%, y en España, el Ibex 35 ha encajado un retroceso del 2,86% que le ha hecho retroceder a niveles de hace un año, hasta 8.198 puntos.

«No es extraño que el día que se ven los misiles caer, las bolsas reaccionen con fuertes caídas y suba el precio de los activos refugio y de las materias primas relacionadas con la energía. En los próximos días, además de la escalada militar, se producirá también una escalada verbal y estaremos sometidos a un bombardeo de ruido mediático», explica Joaquín Casasús, socio y director general de Abante.

A la tensión en las bolsas se ha sumado la tensión en los mercados energéticos, donde la principal preocupación es que se generen problemas de suministro de petróleo y gas. Rusia es el segundo gran exportador de petróleo después de Arabia Saudí, pero también el mayor productor de gas natural.

La incertidumbre sobre el suministro ha disparado por encima de los 100 dólares el barril de Brent, de referencia en Europa, hasta superar los 104 billetes verdes, su valor más alto desde julio de 2014. Los analistas creen que la escalada de precios podría llegar a sobrepasar los 120 dólares.

Por su parte, los precios del gas natural en la UE han aumentado más del 34%, hasta los 119 euros por megavatio-hora, un nivel que no se había visto en dos meses. La escasez de gas en Europa se ha agravado porque Alemania ya bloqueó el lunes la apertura del gasoducto Nordstream 2, lo que hace probable que se produzcan más problemas en los suministros de gas.

Pero las implicaciones del conflicto en materia energética van más allá de los riesgos para el suministro, ya que la crisis se produce en plena recuperación de las economías tras el impacto del coronavirus y con los gobiernos de todo el mundo luchando por contener la inflación.

«Este es un triple golpe para la economía mundial, con una combinación tóxica entre la mayor inflación, el menor crecimiento económico y la mayor incertidumbre. El único punto positivo es que el crecimiento es fuerte, un amortiguador para cualquier desaceleración, y los responsables políticos y los inversores ya están preparados para una inflación alta», apunta Ben Laidler, estratega de mercados globalesde la plataforma eToro.

En esta línea, Joaquín Casasús explica que «los bancos centrales, que ya habían empezado a endurecer su política monetaria para contener la inflación, tienen ahora que incorporar a sus escenarios aún mayores precios de la energía, aunque en el contexto de un conflicto armado, lo razonable es que no aceleren las subidas de tipos y se den un poco más de tiempo para controlar los precios».

La Reserva Federal de EEUU tiene más avanzados sus planes para la retirada de estímulos, sin embargo, es Europa la que se enfrenta a los mayores riesgos en este sentido. «El principal mecanismo de contagio económico es el precio de la energía y eso plantea retos particulares para Europa dada su dependencia de la energía rusa», apunta Johanna Kyrklund, directora de inversiones de Schroders. «Esta situación tiene implicaciones perjudiciales para el crecimiento y complica el panorama para el Banco Central Europeo», añade.

Siguiendo esta línea, Michel Salden, director de Commodities de Vontobel, señala que «dado que la crisis podría afectar al crecimiento de EEUU y, en particular, al de Europa, los principales bancos centrales podrían pasar de la lucha contra la inflación al restablecimiento del crecimiento y el buen funcionamiento de los mercados de capitales, en función de la duración de la crisis». Y dice más. «En realidad, los mercados ya están revisando la probabilidad de la senda de subida de los tipos de interés prevista por la Reserva Federal en previsión de movimientos dovish, ya que el extremo largo de la curva del Tesoro estadounidense está mostrando grandes caídas en los rendimientos reales».

Los analistas resaltan que, además de los precios energéticos, también los alimentos y productos agrícolas se enfrentan a problemas de suministro y alzas de precio pronunciadas, dado que tanto Rusia como Ucrania son grandes exportadores y su enfrentamiento podría obligar a muchos países a buscar fuentes alternativas.

Esto ya ha comenzado a manifestarse este jueves. Ucrania está considerada el granero de Europa y el ataque ruso ha obligado a suspender el mercado de cereales en España. «La situación es imprevisible y muy preocupante en estos momentos», señala José Manuel Álvarez, secretario general de Accoe (Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España) en conversación con EL MUNDO. Según sus datos, España es el principal productor de pienso en Europa e importa cada año entre 15 y 17 millones de toneladas de cereales; el 35% de las importaciones que realiza de maíz proceden de Kiev, al igual que el 10% de las compras de trigo y hasta el 75% del aceite de girasol.

Álvarez asegura que por ahora el suministro está garantizado, pero no así los precios. La incertidumbre sobre el tránsito en los puertos ucranianos y del este de Europa podría llevarles a buscar productos en otros mercados, donde el aumento de la demanda ya está tensionando los costes. «Si sube el precio de la materia prima, sube el precio del pienso y, en último término, de alimentos como el pan o la carne que consumimos a diario», señala.

La estampida de la renta variable encuentra refugio en activos tradicionales como el dólar, la deuda del Tesoro estadounidense, el franco suizo, el yen japonés y el oro. El metal dorado se ha situado en 1.930 dólares, aunque en momentos de la mañana ha llegado a rebasar máximos del último año y medio, pero la huida de los inversores también se ha traducido en subidas de otros metales como la plata (+3,70%), el paladio (+8,05%), el aluminio (+5,48%), el níquel (+5,86%) o el zinc (+3,34%).

Tal y como explica Diego Morín, analista de IG Markets, estos metales se están disparando «ante un miedo generalizado de posibilidad de conflicto bélico, lo que desencadenaría en una reducción de su oferta», teniendo en cuenta que Rusia es un potente productor de aluminio, cobalto, fertilizantes, oro, diamantes, níquel, platino, acero y cobre.

Por su parte, las criptomonedas han vuelto a reaccionar como activos de riesgo y han atravesado toda la sesión en rojo. La más popular de todas ellas, el bitcoin, perdió los 36.000 dólares al cierre de las bolsas en Europa tras soportar una caída de casi el 7%; el descenso ha sido aún mayor (-9,4%) para ethereum, que para entonces perdía los 2.500 billetes verdes.

Terra, Solana, Cardano o Dogecoin han replicado los desplomes, que en algunos casos alcanzaron el doble dígito. «Es pronto para saber que ocurrirá con las criptomonedas con la crisis actual puesto que la incertidumbre podría seguir creando un pánico vendedor. Todo dependerá de la actuación que lleven a cabo los países implicados, con una vía diplomática ahora mismo rota», señala Diego Morín, de IG Markets.