28 septiembre 2020

¿Puede Trump Nominar Nueva Jueza a la Corte Suprema de USA?

A raíz del fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos quien sirvió en esta posición desde 1993 hasta el día de su fallecimiento el pasado 18 de Septiembre, se ha abierto un debate interesante sobre de si procede o no que el Presidente nomine jueces del tribunal supremo en años electorales

A raíz del fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos quien sirvió en esta posición desde 1993 hasta el día de su fallecimiento el pasado 18 de Septiembre, se ha abierto un debate interesante sobre de si procede o no que el Presidente nomine jueces del tribunal supremo en años electorales o de si es mejor esperar que pasen las elecciones, para en caso de cambio de gobierno, sea el presidente entrante quien haga la designación. Para todos era conocido que desde el año 1999 la magistrada Ginsburg había enfrentado cáncer de colon y de pulmón. Luego de haber vencido ambos tipos de cáncer, desgraciadamente en 2009 la magistrada Ginsburg fue diagnosticada con cáncer de páncreas. A pesar de haberse podido retirar antes, la honorable jueza enfatizó en cumplir con su deber hasta el último día de su vida (los cargos de los jueces de la Suprema Corte de USA son vitalicios).

La importancia de la magistrada Ruth Bader Ginsburg nominada a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos en el año 1993 por el expresidente Bill Clinton, se debe a que es la segunda mujer en la historia estadounidense en haber sido designada ante el Tribunal Supremo y la primera mujer de origen judío en ocupar esta posición. De igual manera la magistrada Ginsburg es un símbolo para los liberales estadounidenses por haber sido una gran defensora de la igualdad de género, la comunidad LGTB, el matrimonio homosexual, el aborto y abogar por la separación entre la Iglesia y el Estado.

El presidente Donald J. Trump, quien ha sido bombardeado durante los últimos días de que no puede designar un nuevo juez ante el tribunal supremo hasta que no pasen las elecciones, anunció el pasado desde la Casa Blanca que postulará a la jueza Amy Coney Barret para sustituir la fenecida magistrada Ginsburg en la Suprema Corte de Justicia.  Para nombrar a los jueces del Tribunal Supremo el Presidente nomina a los candidatos y estos entonces deben de ser aprobados por el voto mayoritario del Senado para ser confirmados. Actualmente el senado estadounidense está compuesto por 100 senadores de los cuales 53 pertenecen al partido republicano (Trump apenas necesita 51 votos).  Con la designación de Amy Barret sería la tercera vez  que Trump designe un juez del Tribunal Supremo, algo sin precedentes. Recordemos que para 2017 Trump designó a Neil Gorsuch en sustitución del fenecido juez Antonin Scalia y en 2018 en medio de una ola de ataques designó a Brett Kavanaugh para sustituir al juez Anthony Kennedy quien decidio retirarse del cargo por motivos de salud.

El Tribunal Supremo está conformado por nueve jueces y con la designación de Amy Barret se inclinaría la balanza hacia los jueces conservadores quienes ahora serían mayoría con cinco jueces. Esta es la verdadera situación que ha causado alarma en el partido demócrata y los sectores progresistas estadounidenses; la designación de Barret significa que perderían el control sobre el poder judicial el cual llevaban más de 30 años controlando. Desde el anuncio del fallecimiento de la magistrada Ginsburg, los sectores liberales empezaron a manifestar que su último deseo era que se eligiera su sucesor después de las elecciones, que hacerlo antes es atentar contra el deseo de esta gran mujer. También periodistas liberales y los medios de comunicación masivos como CNN, NBC, NY Times han dicho que nunca en periodo electoral se ha designado jueces de la Suprema Corte.

El artículo 2 de la Constitución de los Estados Unidos otorga poder al Presidente de nominar los jueces de la Suprema Corte. Por esta razón no le vemos ni pies ni cabeza al supuesto último deseo de la fenecida magistrada Ginsburg, algo así no se corresponde con lo que fue su vida apegada a la ley; aparte que tampoco existe constancia de que esto fue expresado por ella en su lecho de muerte. Casualmente este supuesto deseo fue revelado por el Senador Chuck Schumer y la Congresista Alexandria Ocasio-Cortez dos miembros del partido demócrata y representantes del estado de Nueva York. Existe una segunda situación que es la que nos preocupa y es que el Tribunal Supremo ahora solo tiene ocho jueces, ¿se imaginan una decisión en que quedan cuatro votos a favor y cuatro en contra? ¿Qué pasaría con la seguridad jurídica estadounidense? Por estas razones entendemos que la designación inmediata de la plaza vacante en la Suprema Corte es una necesidad, salvaguardar la seguridad jurídica de una nación va más allá de la politiquería barata, del pleito de liberales vs conservadores, de los colectivos con fuertes agendas ideológicas y propagandísticas.

Entendemos que debió de existir un consenso nacional dentro del pueblo estadounidense representado en su clase política, pero las fisuras, la propagación del odio entre demócratas y republicanos entró a un punto en que ninguna de las partes van a razonar ni a ceder en nada, esto es una guerra a muerte por la supremacía política en la que el presidente Donald Trump decidió jugarselas todas para colgarse la victoria en esta batalla en que su partido tiene mayoría en el Senado. Si la Constitución le da el poder al Presidente de nominar a los jueces de la Suprema Corte y al Senado de votar por su confirmación, es evidente que no hay nada de ilegalidad en lo que el presidente Trump está haciendo. Las molestias son por cuestiones de ideologías políticas ya que la izquierda liberal representada por el partido demócrata recibiría otra derrota más a manos de Trump, en vísperas de las elecciones presidenciales en que el mandatario busca su reelección y mantener el control del senado; mientras que los demócratas buscan arrebatarle el Senado a los republicanos y sacar a Trump de la Casa Blanca. 

Existen decenas de precedentes en que presidentes de los Estados Unidos nominaron jueces a la Suprema Corte de Justicia en años electorales, entre ellos los más relevantes: William Taft designó a Mahlon Pitney en 1912;  Woodrow Wilson designó a dos jueces en 1916; Herbert Hoover en 1932 designó a Benjamin Cardozo; Franklin Roosevelt en 1940 designó a Frank Murphy; Dwight Eisenhower designó a William Brennan tres semanas antes de las elecciones de 1956; Ronald Reagan en 1988 designó a Robert Kennedy. Dicho esto, es falso el argumento del ‘’Mainstream Media’’ que nunca se han nominado jueces al Tribunal Supremo en años electorales; parecería ser que Donald Trump se uniría a esta lista designando a Amy Coney Barret semanas antes de las elecciones presidenciales de este 2020.