Queralt Castellet: «He tenido que superar situaciones que me han enseñado a conocer cuándo necesito ayuda»

Queralt Castellet: «He tenido que superar situaciones que me han enseñado a conocer cuándo necesito ayuda»

Queralt Castellet es, por derecho propio, historia del deporte español. Una medallista olímpica en una modalidad imposible de practicar en nuestro país, donde no hay ni un solo halfpipe, la modalidad de snowboard en la que la catalana se ha llevado la medalla de plata en los pasados Juegos de Pekín.

La catalana, de 32 años, conquistó en sus quintos Juegos su ansiada medalla, de la que no se separó en su visita a 20minutos, donde repasó su experiencia en China, su vida y habló de la tan importante salud mental de los deportistas.

A la quinta fue la vencida, por fin ha logrado eso que tanto deseaba, esa medalla olímpica.

Pues sí, un sueño que llevo persiguiendo desde mis primeros Juegos y una alegría enorme de poder conseguir esa medalla en Pekín.

No llegó a la final entre las tres primeras, pero quizás ahí esa experiencia que tiene pudo jugar a su favor.

Bueno, el objetivo de la clasificación no era entrar la primera. Son 12 chicas las que entran y todas vamos a la final partiendo de cero. El objetivo de la clasificatoria era entrar en la final y ya está. Entrar en cuarta es una buena posición, sales en medio de la lista, ni primera ni última. Hice muy bien en la clasificatoria, hice una ronda bastante segura que he hecho muchísimas veces y que sabía que tenía potencial y calidad para entrar en la final, y así fue. Una vez a la final, es un nuevo día, todo nuevo, y el objetivo es darlo todo, hacer la mejor ronda de tres oportunidades. Sí que hay estrategia, porque normalmente quiero hacer una primera ronda para asegurar una buena posición y a partir de ahí, a nivel mental, sales de otra manera para la segunda y la tercera ronda. Ese fue el plan de la final.

Han sido unos Juegos marcados por la pandemia. Ha estado ya en 5. ¿Qué ha sido diferente para los deportistas?

Sí, la verdad es que ha sido una experiencia totalmente distinta que en otros Juegos, la convivencia con otros deportistas es prácticamente imposible. Eso es algo que es muy particular de los Juegos, que vas y conoces deportistas de otros países, de otros deportes, te juntas con otro tipo de cultura del deporte. Eso lo encuentras solo en los Juegos y esta vez no se ha vivido esto. En este sentido, sí que me he podido juntar un poco con los del mismo país y también con algunas amigas o chicas que hacemos la misma disciplina. Pero sí que estábamos como en burbuja y el único sitio que compartíamos con otros deportistas era el comedor. Luego lo demás es cada uno en su edificio, cada país tiene el suyo y ahí no puedes a otras, a otras habitaciones de otros deportistas ni nada así. Y claro, eso es. Eso ha sido realmente lo que lo que ha hecho que sea tan diferente.

¿Son tan estrictos en China como parece desde fuera?

Sí, sí, las restricciones y el control han sido súper, súper rigurosos. Aun así, yo creo que desde un principio ya íbamos avisados de que iba a haber muchas restricciones, y nos esperábamos, o yo me esperaba a la gente un poco más tajante. Los chinos que estaban ahí de colaboradores y demás y voluntarios eran gente siempre muy amable y a los deportistas nos han tratado súper bien. Cada vez que nos querían comentar algo, ‘te tienes que hacer el test ahora’ o ‘tenéis que ir aquí’ o ‘ese bus no lo podéis coger, tenéis que dar la vuelta’… siempre súper amable. No ha habido en ningún momento ninguna situación la que nos hayamos sentido cohibidos.

Son ya casi dos años de pandemia con todo lo que implica para una deportista de élite. ¿Cómo lo lleva Queralt?

Sí, estos dos últimos años han sido muy complicados para nosotros. Yo personalmente ha sido algo que de lo que saco algo bueno, que es que he aprendido muchísimo. El hecho de tener que adaptarte todo el rato a nuevos programas, nuevos cambios, cosas que se cancelan, haz un nuevo plan… Eso, aunque ya mi deporte hace que tenga que ser un poco así, ahora ha sido aún más, ha sido exagerado. Es que es imposible hacer un programa para toda la temporada porque sabes que vas a tener que cambiar vuelos, alojamientos para todo el equipo, luego si alguien coge Covid… es que imprevisible. Entonces hemos tenido que vivir y adaptarnos al último minuto. Y eso ha sido algo que yo creo que he aprendido de eso, porque los últimos años he estado valorando mucho más cada momento que he tenido de poder estar en la nieve, entrenando, haciendo lo que yo quiero. Creo que lo he valorado incluso más y que ahora lo estoy valorando más por eso que hemos pasado. Entonces creo que al final todos aprendemos de lo malo un poco.

“No tengo casa”, ha comentado en alguna ocasión. Ha vivido en Colorado este último año.

Si hay algo que realmente echo en falta, es poder estar más en casa, poder pasar más tiempo en casa, poder decir que vivo en algún sitio. Siempre estoy por ahí persiguiendo instalaciones para entrenar, siguiendo las competiciones, obviamente, pero tengo que entrenar fuera. Entonces eso se hace difícil, ya no solo por estar lejos de la familia, de los míos, sino también por no estar en casa. Todo lo que significa no estar en España.

No le da un poquito de rabia que haya tanto reconocimiento a su labor, pero que luego no se apueste de verdad por los deportes minoritarios. Están muy bien las felicitaciones, pero luego también no sé si le gustaría pedir algo.

Bueno, yo espero que el hecho de que haya conseguido una medalla sea una motivación para hacer ver a la gente que hay potencial y que aunque esto sea una excepción, lo que he conseguido yo, si se apuesta por los deportes de invierno, si se apuesta por el snowboard, en particular por el halfpipe en todas las disciplinas, podríamos llegar muy lejos.

Tiene 32 años, ahora, cuando fue a sus primeros Juegos tenía 16. ¿Le poco de vértigo ver lo que ha conseguido?#

No me da alegría porque miro atrás y veo una Queralt que tenía mucha ilusión. Una ilusión muy ciega. Y estar donde estoy es algo que me enorgullece mucho y me hace recordar momentos que al final es todo. Persiguiendo un sueño y una pasión que más me gusta hacer. Entonces, ¿qué más puedo pedir?

Hemos visto en estos Juegos el ‘caso Valieva’. La presión que ha tenido que soportar, con 15 años, y cómo o sé ha venido abajo.

Qué pena. No hablando particularmente en este caso, pero sí que al final la presión es algo con lo que aprendemos a vivir los deportistas y es muy difícil conllevar la presión. Yo personalmente creo que la presión más grande es la que se pone cada una, pero obviamente cuando llegas a un punto de estar muy arriba, de tener muchas posibilidades, de conseguir medallas, de hacer cosas que al final pues un país se puede beneficiar realmente y siendo tan joven… pues son muchas cosas. Es un peso muy grande y puede ser muy complicado de llevar en según qué situaciones. Es difícil.

Se le da ahora mucha importancia a la salud mental de los deportistas. ¿Cómo afronta esos momentos delicados tanto en la competición como en la vida personal?

Creo que está bien que esté habiendo cada vez más conciencia de esto porque la salud mental, en general, es muy importante. Tenemos que ser muy conscientes del peso que tiene la estabilidad en la vida de un deportista. La parte física es menos del 50 por ciento. Todo está aquí arriba y al final no es que no es que tengamos que entrenarlo, es que hay que cuidarlo.

¿Cómo trabaja usted el aspecto mental?

Yo he trabajado con muchos tipos de psicólogos y con el tiempo me doy cuenta de qué es lo que me ayuda más en según qué momentos. Y sí, sí, lo importante es que cuando necesites ayuda, sepas identificarlo. Esto es muy difícil. Y si no lo tienes a mano y a tus posibilidades, a veces puede ser complicado verlo, sobre todo si tienes alguien que te está motivando o empujando, para que sigas en una dirección que quizás no sea la más adecuada cuando estamos acostumbradas a seguir, seguir, seguir, duela lo que duela o por lo que estés pasando. Creo que es importante tener conciencia de que a veces el deportista necesita ayuda y la gente no lo ve. Ni el propio deportista lo ve. Entonces es un tema que está bien que se esté tomando cada vez más conciencia, pero sigue siendo presente y es algo que es difícil de detectar por mucha gente. Yo qué sé, entrenadores que pueden ser demasiado estrictos o cualquier situación.

¿Se exige mucho a sí misma o con la madurez que tiene ha aprendido a saber cuándo hacerlo?

Tengo la suerte de que he aprendido mucho en la vida, cosas que luego aplicado en el snowboard y a nivel mental, he tenido que superar situaciones que me han enseñado mucho a conocerme a mí misma y a conocer cuándo necesito ayuda. Entonces yo esto lo he considerado siempre y lo he tenido muy en cuenta, a cuidarme y a pedir ayuda cuando lo he necesitado. Esto quizás es una de las cosas más complicadas para un deportista.

Tiene 32 años… ¿Qué se plantea ahora? ¿Piensa en los siguientes Juegos?

Yo ahora mismo estoy en mi mejor momento en snowboard, en mi carrera, a nivel de resultados… Lo estoy disfrutando muchísimo. Quiero seguir con la inercia que llevo y y ver lo que va viniendo. Seguir compitiendo. Me encanta competir. Me encanta el ambiente en el que estoy, la situación en la que el snowboard y mi disciplina están ahora mismo. Y ser parte de esto lo estoy disfrutando mucho y quiero ver lo que vaya trayendo. Si los siguientes Juegos vienen con la misma inercia y yo con las mismas ganas…

¿Se puede vivir del snowboard? No hablo de su caso, sino de un deportista importante pero que no llega a sus éxitos.

Ahora mismo para vivir de ello tienes que ganar. Yo si no voy haciendo resultados, no me voy haciendo medallas, no puedo seguir. Necesito estar a lo más alto para vivir de ello.

¿Y cuando se acabe? ¿Tiene algo pensado?

No se sabe. Cuando llegue, ya llegará. Mientras siga evolucionando, mientras siga aprendiendo, mientras siga mejorando, tengo que pensar en el momento y en el presente.