Remecido por la pandemia, el fútbol esquiva ruina financiera

Un hombre vestido como un fantasma de pie en una tribuna vacía antes del partido de ida de los octavos de final de la Liga Europa entre Linzer ASK y Manchester United El partido se jugó en un estadio vacío por el brote de coronavirus.

Caminar por los pasillos del tercer nivel de la tribuna principal de Anfield brinda una mirada al pasado. Al último día del fútbol inglés, antes que el mundo cambiara.

Un año después, los tableros de apuestas muestran las probabilidades del partido de Liverpool en la Liga de Campeones contra el Atlético de Madrid.  Ese partido, el 11 de marzo de 2020, fue el último en un estadio inglés a lleno completo. Ese mismo día, la Organización Mundial de la Salud había declarado una pandemia por el brote de COVID-19.  Al cumplirse un año, la mayoría de los partidos en Europa se siguen jugando en estadios vacíos. Pero tras una paralización inicial y temores que los clubes se declarasen en bancarrota por no poder vender boletos, el fútbol parece haber emergido bastante intacto. Y con las campañas de vacunación acelerándose en Europa, hay esperanza de que los aficionados puedan volver pronto a las gradas. 

“Ya no estamos en una crisis total”, dijo Andrea Agnelli, el presidente de la Juventus y jerarca de la Asociación de Clubes de Europa, esta semana.

Pero ha pasado un año en el que el fútbol se encontró inmerso directamente con el esfuerzo por controlar la propagación del coronavirus.

El gobierno británico se resistió al principio restringir los eventos deportivos, y el Liverpool-Atlético se jugó con una capacidad máxima de 52.267 aficionados. Para entonces, las autoridades españolas habían impuesto prohibiciones para reuniones en Madrid con más de 1.000 personas. 

Al final la Liga Premier estuvo sin jugar durante 100 días tras contagios en Arsenal y Chelsea.

En Francia, el torneo doméstico no se pudo completar por orden del gobierno, y ligas en todas partes del mundo pararon. La Eurocopa de 2020 fue pospuesta hasta 2021, al igual que la Copa América.

La Liga de Campeones no se pudo completar hasta enero en agosto en estadios vacíos en Lisboa. Otro tanto con la Copa Libertadores en Sudamérica, culminando en enero en el estadio Maracaná de Río de Janeiro con una pequeña cantidad de público. 

Después de la paralización inicial, los aficionados pudieron regresar en pequeños grupos en Europa — a Liverpool se le permitió tener a un tope de 2.000 seguidores en diciembre en Anfield — pero la segunda oleada de casos y nuevas variantes forzaron un nuevo confinamiento.

“Especialmente en Liverpool los echamos de menos (la afición) porque tenemos el ambiente más especial del fútbol mundial”, dijo el técnico de Liverpool Jürgen Klopp esta semana. “Hace una enorme diferencia”.

Por lo menos no se tuvo que volver a paralizar por completo el fútbol, lo cual permitió prevenir el apocalipsis financiero que se temió al inicio de la pandemia. 

Pero se ha producido un significativo impacto causado al no poder facturar los ingresos por boletería y venta de mercancías, y todo el dinero que se debió devolver a los canales de TV por las alteraciones en las transmisiones.

La firma de contaduría KPGM realizó un cálculo de las finanzas de 43 clubes de Europa y encontró que el ingreso total descendió 1.200 millones de euros (1.400 millones de dólares) — o 13% — la pasada temporada.

Agnelli advirtió en enero que los clubes europeos de fútbol podrían acabar perdiendo hasta 10.000 millones de dólares por la pandemia.

Juventus reveló pérdidas que se duplicaron a los 113 millones de euros en los últimos seis meses de 2020. El campeón italiano fue uno de varios clubes de fuste que tuvo que convencer a sus jugadores asentir recortes de sus salarios. El Barcelona también tuvo que hacer que sus millonarias figuras aceptar recortes de salario.

El Barcelona ha sido uno de los clubes más golpeados, dado que la pandemia acentuó sus ya existentes problemas financieros. El cuadro catalán tiene deudas que superan los 1.000 millones de dólares. La Liga Premier teme que los clubes pierdan 100 millones de libras (140 millones de dólares) por mes mientras no se permita la vuelta de los aficionados.

Las consecuencias fueron palpables en una ventaja de transferencias en enero el continente europeo, donde el gasto retrocedió de casi 1.000 millones de euros en 2020 a unos 275 millones de euros este año.

“No creo que el mercado volverá a ser lo que era debido a que los modelos financieros estaban muy al límite”, dijo Andrea Sartori, el director global de deportes KPGM. “Así que creo que la crisis ha permitido replantear el modelo financiero del fútbol porque es complicado operar en una industria en la que muchos clubes están operando con una relación entre costos e ingresos que excede del 65% como en el Barcelona”.

Posponer la Euro 2020 le costó cientos de millones de euros a la UEFA. Por ello que la entidad rectora tiene la determinación de tener estadios a mitad de capacidad cuando el torneo se dispute en todo el continente entre junio y julio.

El daño financiero que la pandemia ha causado en la economía también golpea a los clubes, al tener un impacto en los acuerdos de patrocinio y los contratos de derechos audiovisuales. La Liga Premier se encuentra en plena subasta de los derechos de TV de la liga más rica del planeta y podría llevarse una sorpresa.

“Va a dares un correctivo y será visto e interpretado por mucho como un declive”, dijo Simon Green, el director de BT Sport, la cadena que transmite los partidos de la Premier en Inglaterra.

Pero el panorama general es más optimista que cuando nadie sabía con seguridad si se podría jugar pronto.

“Estamos finalmente viendo la luz al final del túnel”, dijo Javier Tebas, el presidente de la Liga española. “Se han perdido 2.000 millones de euros, pero pudieron ser 7.000 millones de dólares. Especialmente los clubes grandes han podido capear esta crisis”.