Rusia golpea Odesa y Kiev, y busca caída de Mariúpol

Rusia golpea Odesa y Kiev, y busca caída de Mariúpol

Las fuerzas rusas bombardearon ayer un centro comercial en Kiev y, por primera vez en 26 días de guerra, viviendas en Odesa, dos puntos estratégicos en el mapa de la ofensiva rusa junto a Mariúpol, ciudad portuaria a la que intenta obligar, sin éxito hasta ahora, a rendirse tras más de dos semanas de asedio. 

En Kiev, al menos ocho personas murieron en un bombardeo de un centro comercial que destruyó seis viviendas en el distrito de Podilsk, dijo en Telegram el alcalde, Vitali Klitschko. 

El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Igor Konashénkov, afirmó que el centro comercial servía de almacén para lanzacohetes y munición, por lo que fue destruido por “armas de largo alcance de alta precisión”. 

Pese a la falta de avances, Kiev sigue siendo el “principal objetivo militar” de Rusia, indicó el Ministerio de Defensa británico, que afirmó que el grueso de las tropas rusas se han estancado a más de 25 kilómetros de la capital.  

Kiev sigue siendo el “principal objetivo militar” de Rusia, indicó el Ministerio de Defensa británico, que afirmó que el grueso de las tropas rusas se ha estancado.

El control de la costa ucraniana es esencial para Rusia en su objetivo de establecer un corredor terrestre desde el Donbás hasta la anexionada península de Crimea, pasando por Mariúpol (mar de Azov). 

El buque de desembarco Orsk, de la Flota del Mar Negro de la Armada rusa, atracó en el puerto de Berdiansk, ciudad controlada por Rusia y a solo 77 kilómetros de Mariúpol. Llegó con una carga de equipamiento bélico para reforzar la agrupación militar rusa. 

Ayer, por primera vez en lo que va de guerra, la estratégica ciudad portuaria de Odesa –de 990.000 habitantes–, sufrió bombardeos contra edificios residenciales con artillería disparada desde el mar, señaló la Alcaldía en Telegram.

Forzar la rendición

Hasta ahora, Odesa había sufrido ataques de misiles desde barcos rusos cerca de Tuzla, al oeste de la ciudad asediada, con daños en infraestructuras críticas, pero no habían sido atacadas viviendas. En Mariúpol, donde Rusia aseguró el viernes que las milicias separatistas de Donetsk combaten en la ciudad con los “nacionalistas” ucranianos, Rusia intentó ayer obligar al Ejército ucraniano a rendirse. 

El Ministerio de Defensa de Rusia dio, infructuosamente, dos horas ayer a las fuerzas ucranianas y “mercenarios extranjeros” para que abandonaran la ciudad sin armas ni municiones. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, rechazó los “ultimátums” y dijo que “Ucrania no puede aceptar ningún ultimátum de Rusia. En primer lugar, habrá que destruirnos a todos, únicamente entonces se respetarán sus ultimátums”. 

“Ucrania no puede aceptar ningún ultimátum de Rusia. En primer lugar, habrá que destruirnos a todos, únicamente entonces se respetarán sus ultimátums”.

Hasta ahora 45.000 personas han logrado abandonar la asediada ciudad, donde aún unos 350.000 ciudadanos intentan sobrevivir sin electricidad, calefacción y agua.
Entretanto, en el frente diplomático continúan las negociaciones Rusia-Ucrania. 

El primer ministro de Israel, Naftali Bennett, que intenta mediar entre Rusia y Ucrania, declaró ayer que hay “avances” en las negociaciones, aunque las partes aún tienen muchos desacuerdos y siguen lejos de alcanzar un alto el fuego. 

Se dispara el petróleo

Igualmente, los precios del petróleo, ya disparados por el conflicto en Ucrania, volvieron a subir el lunes, superando los 110 dólares el barril. Esta cuestión estará sobre la mesa en una cumbre de la Unión Europea (UE) el jueves en Bruselas y a la que también asistirá el presidente Joe Biden. 

El líder estadounidense también participará en una cumbre de la Otán y en las conversaciones del G7, antes de viajar el viernes a Polonia, que acoge a más de dos millones de ucranianos que huyeron de la guerra. 

Biden llamó a las empresas a protegerse de posibles ataques informáticos cometidos por Rusia en respuesta a las sanciones, mientras en Rusia, un tribunal prohibió ayer Facebook e Instagram por considerar que realizan actividades “extremistas”. 

Por su parte, los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) dieron su acuerdo político para financiar con otros 500 millones de euros armas para que Ucrania se defienda y decidieron seguir explorando nuevas sanciones contra Moscú. 

EL TIEMPO*
*Con información de AFP y EFE