Un caso que conmocionó a España: arranca el juicio por la violación y asesinato de Laura Luelmo y la Fiscalía pide prisión permanente revisable

Un caso que conmocionó a España: arranca el juicio por la violación y asesinato de Laura Luelmo y la Fiscalía pide prisión permanente revisable

La joven profesora, de 26 años, fue agredida por un vecino que había salido poco antes de la cárcel, condenado por el asesinato de otra mujer.

Este lunes comienza en España el juicio en el que será juzgado por un jurado popular Bernardo Montoya, acusado de secuestrar, violar y matar a Laura Luelmo, de 26 años. La joven profesora desapareció tan solo unos días después de haberse mudado a El Campillo, en Huelva, al sur del país, para cubrir una suplencia en un instituto de un municipio cercano. 

Durante los primeros cuatro días de esta semana más de cincuenta testigos están llamados a declarar en un caso que conmocionó a la opinión pública española hace casi tres años. Ahora la Fiscalía pide prisión permanente revisable por su asesinato, más 20 años por el secuestro y 12 por la violación. También solicita que indemnice en concepto de responsabilidad civil con 300.000 euros a los padres de la joven y con 50.000 a cada uno de sus hermanos.

Montoya ha sido trasladado desde la cárcel hasta los juzgados escoltado por agentes de Policía. A su llegada a la Audiencia Provincial de Huelva ha sido increpado por un grupo de personas.

El 12 de diciembre de 2018, la joven profesora desapareció. Cinco días después su cadáver fue encontrado en un paraje campestre cercano. Montoya fue arrestado tan solo un día después y reconoció los hechos incluso públicamente. Desde entonces permanece en prisión provisional. Durante esas interminables jornadas centenares de voluntarios participaron en largas batidas organizadas para encontrar a la joven profesora.

¿Cómo fue el crimen?

Laura Luelmo se había mudado hacía tan solo cuatro días a esa pequeña localidad, a una casa que había alquilado a una compañera. Desde el primer momento se sintió incómoda por un vecino de la acera de enfrente que no hacía más que mirarla, como llegó a contarle a su novio por teléfono. Ese vecino era Bernardo Montoya.

Según el escrito de conclusiones final de la Fiscalía la tragedia se produjo en un lapso de tiempo de tan solo 78 minutos, entre las 17.25 y las 18.42. Montoya abordó a la joven cuando volvía de hacer unas compras en un supermercado cercano y la metió a la fuerza en su domicilio.

Una vez dentro salió a por algo que había olvidado y dejó a la joven encerrada con llave. Cuando regresó, vio que la profesora estaba intentado escapar, lo que le enfureció. Tras golpearla duramente, la violó y después volvió a golpearla hasta acabar con su vida.

Más tarde, metió su cadáver envuelto en una manta en el maletero de su coche y se dirigió hasta el paraje de Las Mimbreras, una zona de difícil acceso, donde abandonó su cuerpo semidesnudo entre matorrales intentando encubrir el crimen y su autoría. Todo esto según el relato de la Fiscalía.

¿Cómo será el juicio?

Durante cuatro jornadas, estos 15, 16, 17 y 18 de noviembre, más de cincuenta testigos pasarán por la sala de la Audiencia de Huelva. Esta mañana se han elegido a los miembros del jurado popular y estaba previsto que declarara el acusado y dos testigos. Por la tarde, es el turno de otros 12 testigos.

El martes declararán 20 testigos y el miércoles por la mañana comparecerán seis médicos forenses y agentes de la Guardia Civil que participaron en la investigación. El jueves, otros miembros de la Guardia Civil, médicos forenses y un psicólogo prestarán su testimonio.

Por último, tras la presentación de los informes finales de las partes personadas (la Fiscalía; la acusación particular, ejercida por la familia de Laura Luelmo; la acusación popular, ejercida por la Junta de Andalucía; y la defensa), los miembros del jurado se retirarán a deliberar para llegar a un veredicto, por lo que es posible que a finales de semana o a comienzos de la próxima pueda conocerse el fallo.

Un asesino reincidente

Bernardo reconoció los hechos tanto en el momento de su detención por la Policía como ante el juez, e incluso en la calle, ante las cámaras de televisión. Sin embargo, más adelante cambió su versión inicial para acusar a una expareja suya, que ya ha sido desvinculada del caso por los investigadores.

Durante su declaración ante el juez, cuando reconoció ser el autor de la agresión sexual y el asesinato, Montoya dejó frases como: «No me dejen salir jamás, porque lo volveré a hacer».

Montoya ya había tenido incidentes importantes con la Justicia. El más grave tuvo lugar en 1995, cuando degolló a una anciana de 82 años después de que esta le hubiera denunciado por robo. Fue condenado a 18 años de cárcel.

Posteriormente acumuló nuevas condenas, una por intento de agresión sexual y dos por robo. Hacía tan solo dos meses que había salido de la cárcel y no pudo regresar a su pueblo natal, donde residía toda su familia, porque tenía una orden de alejamiento, así que decidió instalarse en la casa que su padre tenía en El Campillo.

¿Habrá polémica?

Aunque posteriormente se desdijo, la acusación cuenta con la confesión inicial de culpabilidad del acusado, que llegó a dar datos sobre todo lo que sucedió ese 12 de diciembre que han sido claves para reconstruir el caso. 

Las mayores incógnitas se centran, pues, no tanto en el veredicto de inocencia o culpabilidad, sino en la sentencia que acarreará la decisión del tribunal popular.

Asimismo, también está por ver cuál será la importancia de la declaración de los médicos forenses que practicaron la autopsia de la víctima. En su día, sus conclusiones colisionaron con las de los investigadores de la Guardia Civil al datar la fecha de la muerte de la joven dos días después.

Nuria López