¿Una declaración de guerra?: la polémica desatada por el ministro de Defensa de Colombia tras tachar a Irán (desde Israel) como «enemigo común»

¿Una declaración de guerra?: la polémica desatada por el ministro de Defensa de Colombia tras tachar a Irán (desde Israel) como «enemigo común»

El ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, ha desatado una nueva polémica tras calificar a Irán como un «enemigo común» en una controvertida declaración que ofreció desde Israel y que puso en un brete a las relaciones internacionales del Gobierno de Iván Duque.

Las declaraciones de Molano tuvieron lugar durante la visita oficial de Duque a Jerusalén, en la que el mandatario acordó con su homólogo israelí, Isaac Herzog, ampliar los acuerdos en materia militar, ciberdefensa, seguridad fronteriza y aeroespecial, así como el intercambio de información de inteligencia estratégica en «la lucha contra el terrorismo internacional», con especial énfasis en la «frontera con Venezuela».

En una declaración conjunta entre Duque y Herzog, ambos coincidieron en el deber de «luchar» contra «el terrorismo» que según ellos generan las células de Hezbolá, así como también en colaborar en las labores a escala internacional para frenar el plan de desarrollo nuclear iraní.

Sobre esto, Herzog dijo que espera que Colombia pueda «ayudar a luchar diplomáticamente» contra Teherán desde la presidencia del Consejo de la Agencia Internacional de Energía Atómica, al tiempo que afirmó que Tel Aviv sabe que a Bogotá le preocupan «las células terroristas de Hezbolá en la frontera con Venezuela».

Las polémicas declaraciones de Molano se produjeron una vez se firmaron los nuevos acuerdos entre Duque y Herzog. «Aquí tenemos un enemigo común y es el caso de Irán y Hezbolá, que opera en contra de Israel pero también apoya al régimen de Venezuela, y por lo tanto es un esfuerzo importante y un intercambio de información e inteligencia el que desarrollamos con las fuerzas militares y el Ministerio de Defensa en Israel», declaró el ministro colombiano.

Las reacciones

El senador y candidato a la Presidencia de Colombia, Gustavo Petro, fue uno de los primeros en reaccionar a la declaración de Molano, al advertir que sus palabras exponían a los colombianos a un posible escenario bélico.

«Ministro Diego Molano, ¿puede Colombia considerar enemigo un país con el que mantiene relaciones diplomáticas? ¿Puede un ministro ponernos en circunstancias bélicas con un país que nunca nos ha hecho daño?«, escribió Petro en Twitter.

De igual forma, el senador Luis Fernando Velasco dijo que es «imperdonable» declarar a Irán como enemigo y le recordó a Molano que como ministro de Defensa no tiene facultad para fijar posiciones de ese tipo, que solo deben ser dictadas por la Presidencia y la Cancillería.

«Es imperdonable de su parte declarar a Irán como enemigo de Colombia, le recuerdo que nosotros tenemos relaciones diplomáticas con ese país y usted no tiene la facultad de calificar otro Estado como enemigo del nuestro. Rectifique su error», escribió Velasco.

El congresista José Daniel López también rechazó la «imprudencia» de Molano y le pidió que rectificara porque no se debe «comprar peleas innecesarias» con Medio Oriente. «La imprudencia del ministro Diego Molano con el tema Irán no es trivial. Comprar peleas innecesarias en una región tan convulsionada como el Medio Oriente no cabe en ninguna mente sensata. Ministro: rectifique, por favor», escribió.

Por su parte, el precandidato presidencial Roy Barreras advirtió que «por primera vez en la historia» de Colombia, un ministro de Defensa declaró «de manera irresponsable» y «por su cuenta» a Irán como «país enemigo». «¿Qué sigue? ¿Declararle la guerra? Hay muchos países con regímenes indeseables e intereses distintos a los nuestros, pero no se anda por ahí declarándolos ‘enemigos’», cuestionó.

Además, el partido Comunes instó al ministro a realizar de manera «urgente (…) un cursito básico de diplomacia para el Gobierno» para no poner en riesgo al país. «Las relaciones internacionales sirven para entablar diálogos y construir canales de comunicación con otros Estados y no para estar declarando enemistades ¿O no tiene Irán embajada en nuestro país?».

La aclaratoria de Duque

El presidente Duque tardó más de un día para aclarar el calificativo de «enemigo» esgrimido en las polémicas declaraciones de Molano, quien no volvió a abordar el tema, así como tampoco lo hizo la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, quien se encuentra de gira por Japón.

En un primer momento, Duque no rechazó en su totalidad la declaratoria, afirmando que las palabras de Molano tenían el propósito de cuestionar el apoyo político de Irán a Hezbolá.

«Colombia ha mantenido unas relaciones diplomáticas con Irán, pero Colombia es muy claro en cuáles son las amenazas terroristas, y por eso en el mismo diálogo diplomático tenemos la capacidad de preguntarle a muchos países cuál es el tipo de relacionamiento que puedan tener con esas unidades», dijo Duque un par de horas después de la intervención de Molano, según medios locales.

Sin embargo, este martes, el mandatario aclaró —aunque con sus advertencias— que Colombia «no usa la palabra enemigos para referirse a ningún país», pues «es una nación respetuosa del derecho internacional».

«Colombia tiene relaciones diplomáticas con Irán, pero eso no quiere decir que nosotros no tengamos diferencias en temas puntuales», dijo Duque, quien detalló que entre esas discrepancias están el «no desarrollo de armamento nuclear, ni enriquecimiento de uranio, ni proliferación de arsenales nucleares».

Desde el lado iraní, de momento, no ha habido reacciones sobre las cuestionadas declaraciones del titular de Defensa colombiano, quien la semana pasada protagonizó otra controversia relacionada al caso de un supuesto ciberataque que habría recibido el Ejecutivo colombiano durante las protestas masivas contra el Gobierno de Duque a principios de año.

Según la Fundación para la Libertad de Prensa, el despacho de Molano —que negó la versión— habría fingido y divulgado como una noticia falsa el supuesto ciberataque con la pretensión de mejorar la imagen del Gobierno y justificar su política de ciberpatrullaje, justo cuando las fuerzas policiales y del Ejército eran denunciadas de cometer abusos y violaciones contra los derechos humanos de los manifestantes.