Vicepresidenta de España habla de los efectos de guerra en Ucrania

Vicepresidenta de España habla de los efectos de guerra en Ucrania

A sus 23 años, Nadia Calviño ya era profesora de Política Económica en la Universidad Complutense de Madrid. En 2006, llegó a la Comisión Europea, donde durante 12 años tuvo altos cargos en Competencia y Presupuestos.

(Lea: La guerra en Ucrania entra en su cuarto mes con un crítico balance social)

Ahora, sumado a sus roles como vicepresidenta y ministra de Economía española, lleva seis meses al frente del Comité Monetario y Financiero (CMFI) del FMI donde, además de supervisar y gestionar el sistema monetario y financiero internacional, lidera las respuestas a acontecimientos que puedan perturbar el sistema.

– El ciclo económico pospandemia apuntaba a una época de crecimiento. ¿La guerra y sus consecuencias económicas lo ponen en duda?

La guerra está llevando a revisiones a la baja del crecimiento y al alza de la inflación. El impacto de la guerra trasciende las fronteras de los países en conflicto, países vecinos o incluso Europa.

Hay un impacto global. Se constató en las reuniones de primavera (FMI) y, según la Comisión Europea y nuestra propia visión, la recuperación se ralentiza, pero no se pone en riesgo.

Todos los organismos siguen viendo a España como uno de los países con un crecimiento más intenso este año y el próximo, a nivel europeo. Estamos hablando de una tasa media en el período 2021-2023 superior al 4 %. Eso es una recuperación fuerte.

Calles de la ciudad de Járkov destruidas por los combates.

Foto:

EFE/Esteban Biba

– ¿Teme que la guerra hunda ese crecimiento?

No es lo que estamos viendo. Es evidente que la guerra trae una enorme incertidumbre y hace más difícil que nunca hacer previsiones, pero en el caso de España y Europa vemos una recuperación muy fuerte del empleo, que sigue muy potente en el mes de mayo; también de la inversión, a diferencia de crisis anteriores, y del turismo internacional.

Todo esto es una base para un fuerte crecimiento este año y el próximo, sujeto a todas las incertidumbres que nos rodean.

¿Cuánto se puede aguantar?

– ¿Hasta dónde cree que los gobiernos europeos están dispuestos a sufrir económicamente para que Rusia pierda la guerra?

Desde el primer momento hemos planteado utilizar todos los instrumentos económicos a nuestra disposición de manera inteligente. Y esto consiste en poner sanciones que tengan el máximo impacto sobre (Vladimir) Putin para que la guerra acabe cuanto antes, que es el objetivo que tenemos, y el mínimo impacto negativo sobre las economías de la Unión Europea.

– Cuando la inflación empezó a crecer en Europa se dijo que era temporal. ¿Caerá o se vienen años de inflación elevada?

España fue el primer país que dio la señal de alarma cuando empezamos a ver el alza de los precios de la energía y otras materias primas el verano pasado.

Debido a la estructura del mercado en España y la enorme elasticidad que hay con respecto a la evolución de los precios en los mercados internacionales, enseguida vimos que esto era un tema preocupante y ya pedimos que se tomasen medidas, que ahora se están incorporando en el catálogo de respuesta de la Unión Europea.

Está claro que la guerra ha cambiado el escenario con respecto a las previsiones de inflación, pero aun así las previsiones del Banco Central Europeo apuntan a una fuerte desaceleración en la segunda parte del año y volver al entorno del 2 por ciento en el año 2023.

🇺🇸La inflación anual subyacente PCE, que excluyen alimentos y energía y que es el indicador utilizado por la Fed para evaluar la inflación, disminuyó a un mínimo de 4 meses a 4.9%, desde 5.2% del mes anterior, señal de que los aumentos de precios podrían estarse desacelerando. pic.twitter.com/YIdxEpGbLI

— Janneth Quiroz Zamora (@Janneth_QuirozZ)

May 27, 2022

– ¿Por qué en Europa se habla tanto de autonomía estratégica?

Tenemos que reforzar la autonomía estratégica de Europa en bienes que se han demostrado indispensables como es el caso de los semiconductores.

También pusimos en marcha medidas para reducir la dependencia estratégica de Rusia con respecto al petróleo, gas y carbón, diversificar las fuertes de suministro y sobre todo reforzar la autonomía estratégica que nos la dan las renovables.

– ¿Dicho discurso no es proteccionista?

No lo veo así en absoluto. Es evidente que no podemos fabricar todo en Europa ni ese tiene que ser el objetivo. Debemos tener una mayor diversificación, pero al mismo tiempo no podemos defender de un solo suministrador para productos sensibles y donde puede haber disrupciones en las cadenas de suministros.

La diversificación de suministros es una forma de solventarlo. Tener reservas estratégicas es otra forma y en tercer lugar desarrollar una capacidad de producción, como por ejemplo con los semiconductores porque no parece razonable que Europa no tenga una capacidad de producción en un bien que es absolutamente indispensable para el desarrollo tecnológico.

¿La UE debería cambiar y aumenta de proveedores?

– La Unión Europea importa buena parte de los productos básicos de consumo habitual. Algunos vienen de muy pocos proveedores. ¿Eso debería cambiar?

En estos últimos dos años nos hemos dado cuenta de que no teníamos una garantía de suministro de algunos bienes que se han revelado como imprescindibles. En un primer momento los tapabocas y los equipos de protección de los trabajadores.

Después las vacunas y algunos otros tipos de medicamentos y más recientemente los semiconductores. Creo que es bueno ser conscientes de que tenemos que reforzar nuestra autonomía estratégica, pero no todo pasa porque produzcamos todo.

También podemos tener reservas estratégicas, por ejemplo de terminados medicamentos para asegurarnos de poder reaccionar de una manera eficiente.

El de las vacunas es un ejemplo paradigmático de cómo hemos tenido una gestión centralizada de la producción, la investigación, el desarrollo y la distribución. Eso nos ha permitido liderar las campañas de vacunación en el mundo.

El nuevo informe del organismo multilateral también pone el foco en Venezuela, cuya economía sufrirá una contracción de alrededor del 35 % en 2019.

Foto:

Efe

– De la crisis financiera que arrancó en 2008, la UE salió con políticas de ajuste. De esta crisis se sale con una política más expansiva. ¿Es así porque el equilibrio político es distinto o porque se aprendió de la anterior?

Creo que aprendimos las lecciones de la crisis financiera de 2008. España es un magnífico ejemplo de un país en el que hubo una caída de la inversión pública y privada que sólo ahora está recuperando los niveles de 2012.

Hemos tenido una de cada pérdida desde el punto de vista de la inversión y tardamos 10 años en recuperar los niveles de PIB, 12 años en recuperar los niveles de empleo, la inversión aún no se ha recuperado a los niveles de 2007.

Pero ya tenemos unos niveles de empleo superiores a los anteriores a la crisis financiera y niveles de inversión que también se han recuperado. Estamos viendo una salida de la crisis mucho más rápida y mucho más intensa.

Creo que hay una conciencia nueva de que estamos todos en el mismo barco y de que necesitamos hacer una inversión muy fuerte en la transición verde y digital y la tenemos que hacer a nivel europeo.

– ¿Cómo ve las negociaciones del FMI con Argentina?

Es positivo que haya un diálogo constructivo entre el gobierno argentino y el FMI para que se avance en esa línea de atajar la inflación y reducir los desequilibrios fiscales y también lograr un crecimiento económico más sostenible desde el punto de vista financiero, medioambiental y social.

REDACCIÓN INTERNACIONAL

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