Vuelve el fútbol de pie en Inglaterra 27 años después de la prohibición tras la tragedia de Hillsborough

Vuelve el fútbol de pie en Inglaterra 27 años después de la prohibición tras la tragedia de Hillsborough

El futbol inglés se encuentra en un momento de renovación sin precedentes, pues después de las grandes inversiones extranjeras en equipos de Premier League la competición permitirá, a modo de prueba, que una parte de los aficionados puedan ver los partidos de pie en determinados estadios.



Esta práctica, ahora impulsada por el propio gobierno inglés, estaba prohibida desde el año 1994, cuando el informe Taylor determinó, tras la tragedia de Hillsborough, que no era una medida segura para los aficionados. Ahora el Manchester United, el Manchester City, el Tottenham Hotspur, el Chelsea y el Cardiff City, del Championship, han recibido permiso para permitir esta práctica a modo de prueba en sus estadios a partir del 2 de enero de 2022.

Para poder permitir esto, se pidió a los clubes que cumplieran una serie de directrices, como autorizar en estos espacios que se pudiera ver el partido sentado o de pie, que haya una separación de una persona entre cada sitio, que estos espacios estén disponibles en la zona local y la visitante y que no perjudiquen la visión de ningún espectador, entre otras.

Esta no es la única medida aprobada en el informe Taylor que se está intentando cambiar en el fútbol inglés y es que se está tratando de permitir la ingesta de bebidas alcohólicas en los asientos, algo que está prohibido y solo es posible en la previa del partido y en el descanso fuera de las gradas. «Los aficionados se merecen diferentes opciones para poder disfrutar del los partidos», dijo el ministro de deportes británico, Nigel Huddleston.

La Tragedia de Hillsborough fue un accidente multitudinario que se produjo en el año 1989 en un choque entre el Liverpool y el Nottingham Forest. Durante el encuentro se produjo una avalancha por culpa del exceso de aforo y las malas infraestructuras del estadio que provocaron la muerte de 96 aficionados del Liverpool.

El caso fue investigado por el gobierno de Margaret Thatcher y tuvo como resultado la elaboración del informe Taylor, en el que se establecieron medidas obligatorias como la mejora de los accesos, la prohibición de las entradas de pie, la instalación de videovigilancia y la eliminación de las alambradas.