Xavier Dupont: el conde francés que se esfumó tras asesinar a toda su familia

Xavier Dupont: el conde francés que se esfumó tras asesinar a toda su familia

Cuando las autoridades francesas ingresaron, por quinta vez, a la residencia de la familia Ligonnès, jamás pensaron que se encontrarían con una macabra, estremecedora y sombría escena del crimen: un juego de ajedrez sobre la mesa de la sala de estar, la nevera vacía, las camas desprovistas de sábanas, los cuadros carentes de fotos y algunos closets vacíos anunciaban el descubrimiento de una tragedia.

Las respuestas a las interrogantes de los vecinos que, alertados, llamaron a la Policía luego de que notaron la desaparición de los miembros de esta familia nobiliaria, finalmente, llegaron cuando, uno tras otro, sus cuerpos sin vida fueron desenterrados debajo de una pequeña construcción del jardín de la casa ubicada en Nantes, Francia.

Nadie -ni siquiera los policías que durante días realizaron una extenuante búsqueda de la familia- estaba preparado para ser testigos de la escena que tuvo lugar a continuación: los cadáveres de Agnes Dupont y sus cuatro hijos Arthur, de 21 años; Thomas, de 18; Anne de 16; y Benoit, de 13, yacían inertes, rígidos y fríos en bolsas que amenazaban con perderse entre las profundidades de la tierra.

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Agnes y Xavier tenían cuatro hijos: Arthur, de 21 años; Thomas, de 18; Anne de 16; y Benoit, de 13.

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Netflix

Los cuerpos de los muertos hablan y, por supuesto, los cuatro encontrados en la residencia de la familia francesa no fueron la excepción. Casi todos habían sido masacrados hasta morir, a excepción de una persona: Xavier Dupont, esposo de Agnes, padre de los jóvenes fallecidos y, hasta el momento, el mayor sospechoso de los crueles asesinatos.

¿Hubo premeditación en los crímenes? ¿Por qué matar a toda su familia y, luego, esfumarse? ¿Lo hizo solo o tuvo ayuda para cometer los asesinatos? Y, tal vez, la más importante: ¿dónde está ahora?, son solo algunas de las incógnitas que, por más de una década, han inundado esta historia en la que el misterio, la injusticia y las dudas se erigen como los principales protagonistas.

De conde francés a macabro asesino

La crueldad y maldad humana son cualidades que no están reservadas para ciertos miembros de la sociedad; la historia antigua y reciente ha demostrado, en repetidas ocasiones, que cualquiera puede convertirse en un despiadado asesino. Y, para muestra de un botón, está Xavier Dupont, un conde francés que de miembro de la nobleza tenía poco y de sanguinario mucho.

Versalles, ubicada en los suburbios occidentales de París, fue la ciudad que vio nacer, el 9 de enero de 1961, a uno de los presuntos asesinos más buscados de la historia del país francés y, quizás, del mundo entero. Hijo de Geneviève Thérèse Maître y Bernard Hubert Dupont, un conde francés, Xavier heredó el título nobiliario de su padre, pero no su fortuna.

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De acuerdo con la revista francesa ‘Marie Claire’: “Cuando su padre murió a principios de 2011, Xavier heredó un rifle 22 (…) y al manejar el patrimonio de su padre se dio cuenta de que no quedaba dinero de la familia”, por lo que se vio en la obligación de trabajar.

Sin embargo, a diferencia de muchos otros miembros de la nobleza, a Xavier las tradiciones francesas parecían no interesarle; más bien, resultó eclipsado por los lujos, las excentricidades y los negocios, de acuerdo con la revista ‘Society’ que realizó un exhaustivo perfil del presunto asesino de su familia.

SELREF, una empresa con un propósito secreto y ambiguo; La Route des Commerciaux, una guía de hoteles y restaurantes para los vendedores ambulantes; Carte Crystal, un proyecto de fidelización para los clientes de restaurantes; y Federation française de commerciaux, una organización que mantenía en un solo lugar toda la información necesaria para los profesionales de la educación comercial, fueron solo algunos de los negocios que creó Dupont antes de que, aparentemente, matara a su familia y se esfumara de la faz de la tierra.

Aunque poco se conoce de sus antecedentes familiares, lo cierto es que Dupont estrechó vínculos, por primera vez, con Agnes Hodanger -una joven muy religiosa que creció en Neuilly-sur-Seine, en las afueras de París- en su juventud.

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Al parecer, tuvieron un intenso pero fugaz romance que los llevó a tomar caminos separados hasta unos años después que volvieron a reencontrarse y formaron una familia junto a Arthur, producto de la relación casual que Agnes tuvo con otro hombre.

Todo parecía marchar viento en popa. Incluso, los entrevistados en el documental ‘Crímenes sin resolver’ de Netflix -que aborda en uno de sus capítulos este controvertido caso- aseguraron que Xavier era “un padre muy afectuoso”.

Desde jugar con su familia en la playa hasta abrazarlos y darles su apoyo incondicional, nunca nadie llegó a pensar que ese hombre que, en su momento se erigía como un padre modelo, llegase a cometer tan atroz e impensable crimen contra su esposa y quienes en algún momento lo llamaron ‘papá’.

Un aterrador crimen

El 21 de abril de 2011 fue un día oscuro para la comunidad francesa de Nante. No había llegado la noche cuando una noticia conmocionó a todos sus habitantes: cinco de los seis miembros de la familia Dupont habían sido asesinados en extrañas circunstancias; sin embargo, eso no era lo peor: Xavier Dupont, el famoso y arruinado conde francés, se erigía como el principal sospechoso. Las ventanas de su chalet, que estaban siempre abiertas, llevaban días cerradas; los niños de la zona habían dejado de ver a los cuatro hijos de la familia; nadie escuchaba a los dos perros labradores de la casa y Agnes, la mamá de la familia, no había vuelto al trabajo. Era como si se los hubiese tragado la tierra.

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Los vecinos no pudieron dejar pasar desapercibidas las señales y, alarmados, acudieron a las autoridades, quienes recorrieron cada espacio de la residencia de la familia en busca de alguna pista que pudiese ayudar a dar con su paradero.

Fue durante la quinta visita a la casa, el 21 de abril de 2011, que la tierra removida debajo de una terraza llamó la atención de un oficial. No tardó mucho en encontrar una tapa de cemento entre la tierra y, segundos después, el hallazgo más atroz: los cadáveres de Agnes y sus cuatros hijos envueltos en bolsas, con entre dos y tres balas en sus cuerpos y cubiertos por todo tipo de símbolos religiosos.

Las investigaciones apuntan a que el horror habría comenzado el 3 de abril, luego de que sus vecinos los vieran por última vez: al parecer, Xavier, Agnes y sus hijos -a excepción de Thomas, que se encontraba estudiando fuera de casa- fueron al cine y, después, pasaron una agradable velada cenando en un restaurante. Incluso, esa noche, algunos se comunicaron a través de mensajes con amigos y conocidos, según ‘Society’.

Llama al trabajo de Agnes para decir que va a faltar por una gastroenteritis y luego contacta a los colegios de los hijos. Dijo que Arthur tuvo un accidente con su scooter 

La teoría más aceptada, hasta el momento, es la expuesta en la serie de Netflix. Aparentemente, Dupont drogó tanto a su mujer como a los niños y esperó a que estuvieran dormidos para después dispararles y enterrarlos en el jardín. Con Thomas, habría pasado algo similar, después de invitarlo a casa a cenar, lo habría matado de la misma forma que a sus hermanos y a su mamá.

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La coartada de Dupont, por supuesto, no resultó menos macabra que sus asesinatos. Según la investigación de la revista ‘Society’: “Llama al trabajo de Agnes para decir que va a faltar por una gastroenteritis y luego contacta a los colegios de los hijos. Dijo que Arthur tuvo un accidente con su scooter y que Anne y Benoît están enfermos”.

A partir de ahí, Xavier emprende una huida perfecta, tan perfecta que, a día de hoy, aún no se conoce información alguna de su paradero. Se cree que el conde sigue escondido y, cual supuesto asesino profesional, usa una nueva identidad para no ser detectado.

La eterna pregunta: ¿dónde está Xavier Dupont?

Semanas después del asesinato, una cámara captó a Xavier ingresando a un hotel ubicado cerca de Cannes, al sur del país francés y, después, lo registró adentrándose en un bosque con una maleta. En un inicio, las autoridades barajaron la hipótesis de que, tal vez, habría acudido allí para suicidarse; sin embargo, ante la falta de un cadáver que comprobara la teoría, apuntaron a que habría sido recogido en la costa por un barco que lo llevó a otro país.

“Es posible que haya financiado su fuga con las joyas de su esposa, que faltaban en la casa. Poco antes de los asesinatos, también compró cal viva, que luego se encontró encima de los cuerpos para acelerar su descomposición”, detalló la revista ‘Marie Claire’.

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En 2015, un periodista alegó haber recibido una carta por parte de Dupont en la que afirmaba: “Todavía estoy vivo desde entonces hasta esta hora”; no obstante, al igual que con muchas otras pistas, nunca pudo ser comprobada su autenticidad.

El 9 de enero de 2018, la Policía allanó el monasterio de Saint-Desert en Roquebrune-sur-Argens, el pueblo donde, supuestamente, varios fieles vieron por última vez a Xavier Dupont de Ligonnès. Tras dos horas de búsqueda intensiva, las autoridades determinaron que se trataba de un caso de identidad equivocada.

Por su parte, Bruno Stabenrath, un amigo de la infancia del conde, no pierde la esperanza de encontrarlo algún día y asegura que Dupont se encuentra viviendo su vida entre los habitantes del continente sudamericano.

Un cúmulo de teorías, especulaciones y pistas falsas que terminan llevando a las autoridades a navegar por laberintos sin salida. La pregunta que surge ahora es, ¿podrá algún día hacerse justicia para Agnes y sus hijos luego de, presuntamente, haber sido asesinados por quien fuese su esposo y padre?

Aunque el panorama, en ocasiones, se muestre desolador, hay quienes confían en que la verdad terminará saliendo a la luz.

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