Yolanda Díaz dice que su «vocación» es cumplir lo pactado con CEOE, pero promete oír con «cariño» a PNV, ERC o Bildu

Yolanda Díaz dice que su «vocación» es cumplir lo pactado con CEOE, pero promete oír con «cariño» a PNV, ERC o Bildu

¿Respetará el Gobierno de coalición el texto de la reforma laboral acordado con los agentes sociales? La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha asegurado que su «vocación es que permanezca como está», pero no ha cerrado la puerta a introducir cambios durante la tramitación parlamentaria. Díaz se ha comprometido a escuchar con «especial atención y cariño a las fuerzas que apoyan el Gobierno», en alusión a PNV, Esquerra o Bildu, que amenazan con voto en contra de la convalidación del Real Decreto-Ley aprobado este martes en el Consejo de Ministros si no hay modificaciones.

Frente a las críticas de, sobre todo, Esquerra y Bildu, de que el acuerdo con CEOE no deroga ni siquiera parcialmente la reforma laboral del PP y que es «humo», Díaz ha defendido lo pactado. «Es la primera reforma que recupera derechos de los trabajadores (…) Exactamente humo no es».

La ministra ha admitido implícitamente que no es la derogación que ella prometió, pero «a veces no conseguir todo lo que uno quiere, si mejora la vida del país, es mejor» ha afirmado. En la misma línea, Díaz ha garantizado «diálogo» con los socios de investidura para sacar adelante la norma, sin cerrar la puerta a cambios, pese a las exigencias de la patronal CEOE de que no se toque «ni una coma».

No obstante, Díaz ha asegurado que para ella «lo fácil» habría sido legislar en solitario o sólo con los sindicatos, pero «me he empeñado en el acuerdo con las tres partes porque nuestro país lo merece«. No ha mencionado que la Comisión Europea ha reclamado diálogo social y sello de los empresarios para preservar la flexibilidad en el modelo laboral español.

La ministra ha resaltado particularmente que el decreto combate «la precariedad» acotando los contratos temporales y dotando de más poder negociador a los sindicatos en convenios y salarios. Sobre los contratos temporales, ha explicado que la norma da tres meses a las empresas para adaptar su situación a la nueva norma. En el caso específico del contrato de duración determinada por circunstancias de la producción, «no podrá durar más de seis meses, ampliables hasta otros seis meses más».

La reforma aprobada este 28 de diciembre permite contratos de formación «para personas de cualquier edad salvo en el caso del Catálogo de Cualificaciones Profesionales, con límite de hasta 30 años y tendrán una duración máxima de dos años». En cuanto al de prácticas, «podrán celebrarse hasta un máximo de tres (o cinco años en el caso de personas con discapacidad) después de obtenida la certificación. Tendrán entre seis meses y un año de duración».

También ha comparecido el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, que está coprotagonizando la reforma laboral en muestra de que Pedro Sánchez no quiere que la monopolice Díaz. Además, el diseño de los nuevos Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) previstos en la reforma ha sido elaborado por su Ministerio y, según la patronal, introducen más flexibilidad al sistema actual. Escrivá ha puesto como ejemplo en los ERTE ETOP (por causas económicas, técnicas, organizativas y de producción) «los cambios introducidos pretenden una mayor facilidad en su tramitación y flexibilidad en su aplicación, especialmente para las pymes. El periodo de consultas se reduce a siete días para las empresas con menos de 50 trabajadores».

Frente al optimismo de la ministra de Trabajo, dos de los socios habituales del Gobierno en el Congreso han echado un jarro de agua fría con reproches contundentes. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha criticado que el Gobierno «vende humo» y exige cambios para que «sea realmente una derogación de los aspectos más lesivos» de la reforma laboral del PP. En este sentido, ha recalcado que en su partido están «en un no bastante claro» y ha advertido de que van a ser «bastante firmes» porque hay «mucho margen de mejora».

En idéntica posición está EH Bildu. «Si se queda como está [la reforma] no contará con nuestro apoyo», ha dicho Mertxe Aizpurua, que ha subrayado que «no es una derogación, ni siquiera parcial». Por eso reclama «cambiar muchas cosas».

Con ambos partidos en contra y con el PNV también posicionándose en el bloque del no, el Gobierno tiene un gravísimo problema porque no le dan los números para poder sacarla adelante tal y como está pactada con patronal y sindicatos. Sobre todo porque no va a encontrar complicidad en la bancada del centroderecha. El PP ha anunciado que rechazará la reforma de Díaz y Ciudadanos, que no quiere anticipar su voto porque no conoce todo el contenido del texto, también hace una lectura global «bastante desfavorable» aunque vea algunos elementos positivos

En declaraciones en el Congreso, el líder del PP, Pablo Casado, ha asegurado que es compatible decir que la «contrarreforma laboral es humo» con votar en contra y ha avisado al Gobierno que no le busque para apoyarla porque el PP «no es sustitutivo de ningún partido radical aliado de Sánchez» ni va a participar en el intento de «enjuagar todos los enredos de los programas electorales de Podemos y el PSOE» que prometieron la derogación. «¿Porque le fallen sus socios tenemos que rescatar a Sánchez? No».

Casado ha marcado distancia con el apoyo de los empresarios. Ha manifestado su «respeto» a la patronal y a su presidente porque «tienen que tomar sus decIsiones», pero ha apostillado que también el PP tiene que tomar las suyas en el Congreso.

Y eso le ha llevado a anunciar que si gobierna derogará la reforma de Díaz. El PP recuperará «íntegramente» el anterior texto y añadirá elementos de flexibilidad como la llamada «mochila austriaca».